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15 de mayo de 2013 / 06:03 p.m.

Ciudad del Vaticano• El papa Francisco advirtió hoy que los sacerdotes y obispos están para ayudar al pueblo, por eso cuando ceden a la tentación del dinero y de la vanidad terminan mal.

Durante el sermón de su misa diaria celebrada en la Capilla de su residencia en El Vaticano, la Casa de Santa Marta, reflexionó sobre un pasaje bíblico en el cual el apóstol Pablo exhorta a los ancianos a vigilar sobre sí mismos y sobre la grey, a ser pastores atentos a los "lobos rapaces".

Señaló que los obispos y los sacerdotes están al servicio de los otros, para custodiar, edificar y defender el pueblo. Es un vínculo de protección, de amor entre Dios y el pastor, el pastor y el pueblo.

"Pero cuando un sacerdote, un obispo va tras el dinero, el pueblo no lo ama y eso es un signo. Pero él mismo termina mal", afirmó al recordar que San Pablo no tenía una cuenta en un banco sino que trabajaba.

"Y cuando un obispo, un cura se dirige en el camino de la vanidad, entra en el espíritu del hacer carrera y hace tanto daño a la Iglesia- al final queda en ridículo. Le gusta hacerse ver, todo potente. ¡El pueblo no ama eso! Recen por nosotros, para que seamos humildes, sencillos, al servicio del pueblo", añadió.