17 de septiembre de 2014 / 03:45 p.m.

Finalmente se admitió lo que todo mundo sabía y que se había querido negar por mucho tiempo. Los pilotos de la escudería Mercedes, Lewis Hamilton y Nico Rosberg, son enemigos.

Y fue precisamente el máximo responsable de la escudería, Toto Wolf, quien reconoció la enemistad de ambos, la cual le ha creado un sin fin de problemas al equipo a lo largo de los años.

"Hemos pasado de unas relaciones digamos amigables en los inicios de temporada a momentos muy intensos en los que ambos se han dado cuenta que eran enemigos que se batían por el título mundial", afirmó Wolff.

El ambiente es tenso en el equipo. Tanto que hay rumores de que Lewis podría romper el contrato y volver a McLaren si intuye que Mercedes favorece a Nico. El peligro de un frente alemán asusta a Lewis y a su padre Anthony.

En Mercedes no han ocultado nunca el problema pero no quieren interferir en la batalla. La única línea roja es que no deben tocarse. Una línea roja reconfirmada tras lo sucedido en Spa, y con amenaza de sanciones importantes a quien corresponda.

"Ambos tienen que aprender a vivir con esta presión. Los dos han estado toda su vida preparándose para ser campeones del mundo, pero sólo uno será el campeón. Uno ganará y otro perderá. No es fácil, es algo nuevo para ambos,".

Wolff ha aprendido también en estas carreras. La decisión inicial de mantener la misma estrategia ha sido abandonada. "No es realizable en estas seis últimas carreras. Generaría gran polémica".

Todo el staff de Mercedes ha realizado este año 'stages' con un psicológo para aprender a gestionar momentos complicados. Veremos en estas carreras si lo consiguen. "Sabemos que entramos en territorio desconocido al dejarles vía libre para batirse como jamás posiblemente han hecho", dice Wolff, quien piensa que ambos cometerán errores pero cree que no hay otra alternativa, aunque les exige "ganar los dos títulos".

El fantasma de 2007 está ahí. Lewis perdió el título por sus errores finales. Pero dice que eso le da ventaja sobre Nico. Ya sabe lo que pasa en finales aprestados batallando con el compañero. Rosberg cree que esa ventaja es sólo sobre el papel y no real.

REDACCIÓN