14 de abril de 2013 / 02:47 p.m.

México • Para el director Yaron Traub, una orquesta puede ser "como un equipo de futbol. El público —y este es nuestro trabajo— debe sentirse identificado con su orquesta, como si fuera su equipo de futbol. En mi caso, con la Orquesta de Valencia, en el caso de México con la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN)".

El conductor, que viene a dirigir a la OSN en Bellas Artes, dice en entrevista que se debe trabajar para que el público siga a sus orquestas como si fueran equipos como "el Barcelona o el Real Madrid,para que se identifique con ellas, lo que, además, le da autoestima a la gente. Hay muchas herramientas para dar esta autoestima a la sociedad, y la cultura esuna de las más importantes. Dentro de la oferta cultural una orquesta es fundamental, dándole acceso a grandes públicos. Por ejemplo, nosotros tenemos una sala para dos mil personas, donde ofrecemos conciertos a un nivel muy alto y el público ya se identifica con esta calidad".

Además de sus conciertos regulares, la Orquesta de Valencia, que Traub dirige desde 2005, realiza otro tipo de presentaciones. Por ejemplo, explica, "en Semana Santa salió de su sede y tocamos dos conciertos religiosos, uno en la catedral, con un coro de aficionados —pero de alto nivel—, y otro en otra iglesia de la ciudad. Estuvieron a reventar y la gente salió emocionada. Como parte de nuestros proyectos didácticos, haremos un concierto por el centenario de La consagración de la primavera para un público de jóvenes y familias. En el escenario habrá más de 100 adolescentes bailando y actuando la obra de Stravinsky que tocará la orquesta. La energía de los jóvenes en el escenario se transmitirá a los que estarán en el público; la fuerza de la música los unirá. Para mí esto es una implicación social de la música".

Una forma de acercar al gran público a la música orquestal es ofrecer obras populares como, por ejemplo, música de películas de Hollywood. Al respecto, Traub comenta: "Vamos a ser muy duros, muy claros. Artísticamente no tiene un gran valor, pero puede tener valor en dos cosas: primero, un valor económico, que es muy importante hoy en día. Si confeccionas un programa muy atractivo para mucha más gente que la que quiere escuchar la Heroica, de Beethoven, y esto te produce ingresos, estoy totalmente a favor. Segundo, también se puede confeccionar un programa de música de películas, pero de buena calidad, y mezclar algo clásico, popular y conocido, como la“Obertura 1812. Así, la gente que viene a escuchar La guerra de las galaxias también estará expuesta a Tchaikovsky. Es una puerta, un poquito abierta, para alguien que nunca iría a un concierto".

Transmitir emociones

El director israelí dirigirá hoy la "Sinfonía número 1 en re mayor, Titán", de Gustav Mahler, con cuya obra se siente muy cercano por la emotividad que transmite. Afirma que debe aprender a "controlar las emociones para no morir al final". Recuerda que cuando Herbert von Karajan dirigió por primera vez en Salzburgo la ópera Tristán e Isolda, una obra muy emocionante, el efecto fue devastador. Al final, Karajan, que entonces tenía 24 años,tuvo que ser llevado al hospital.

Para Traub, en la música de Mahler está su vida personal, sus tribulaciones: "En sus sinfonías más tardías, obras enormes como la Sinfonía número 9 o la sexta, aparece todo lo que ha sufrido en la vida. La Sinfonía número 1 ya es un acontecimiento personal, pues incluye emociones, dudas, sus juegos con la muerte. Aunque la composición es todavía naif, por otro lado tiene ya una enorme fuerza de expresión".

Traub insiste en que es importante que el director transmita estas emociones a los músicos. Esto, dice, se logra "a nivel básico, con el lenguaje de los gestos y los movimientos. Es el primer nivel y, al final, el más importante. Pero el director también debe tener las ideas claras, incluso a nivel técnico, para poder decir: aquí quiero que toquen de esta forma. Debe estar convencido de lo que quiere".

Una gran experiencia formativa fue haber trabajado cinco años como asistente de Daniel Barenboim en la Orquesta Sinfónica de Chicago. "Barenboim es un gigante de la música: todo lo que hace toca el cielo, simplemente es un genio. A él le debo una parte enorme de mi conocimiento, experiencia y capacidad musical como director. Aparte de ver cómo se desempeñaba artísticamente, también vi cómo funcionaba en su faceta de director musical, lo que me ha ayudado mucho. Además, hemos permanecido amigos".

Uno de sus directores favoritos es Leonard Bernstein, a quien vio a los 15 años en Israel. "Dirigió ‘La consagración de la primavera’, y fue, hasta hoy en día, una de mis grandes experiencia en la vida. No recuerdo muchas cosas, pero sí la intensidad del director y su capacidad de transmitirla. Esto fue para mí una experiencia enorme".

Claves

Buenas notas

- Estudiante de piano y dirección orquestal, Traub comenzó a descollar como director a partir de que fue titular suplente de la Orquesta Sinfónica de Chicago entre 1994 y 1999.

- Ha dirigido orquestas de prestigio a lo largo de todo el mundo, como las filarmónicas de Rotterdam, Helsinki y Sidney, y a solistas como Daniel Barenboim, Gidon Kremer y Alfred Brendel.

- Gracias su trabajo, se ha elevado el nivel de calidad de la Orquesta de Valencia, cuyos conciertos agotan localidades y son bien recibidos por la crítica especializada.

XAVIER QUIRARTE