17 de enero de 2015 / 02:07 a.m.

Los Seahawks tienen a Marshawn Lynch y los Packers a Eddie Lacy. Ambos running backs se asemejan en su capacidad para hacer mucho daño.

Pero su conducta frente a las cámaras no podría ser más distinta.

A Lynch no le gusta hablar, por decir lo menos. El afable Lacy puede encantar a los periodistas y a sus compañeros con su personalidad abierta.

Derribar a cualquiera de ellos no será fácil para las defensivas el domingo, cuando Seattle recibe a Green Bay en la final de la Conferencia Nacional.

"Yo no lo conozco, quiero decir personalmente. Nunca me he reunido con él ni nada", dijo Lacy acerca de Lynch. "Pero ambos somos corredores que buscamos el contacto físico. No nos importa quién esté frente a nosotros. Cuando llegas a golpearnos tienes que hacerlo... intentar tu golpe más fuerte para derribarnos.

No fallar en el derribo será crucial en el encuentro. Los defensores tendrán que evitar que el corredor rival rebote tras el golpe y siga corriendo para ganar yardas adicionales.

Ésa es la especialidad de Lynch.

"Es un perro, en toda su actitud", señaló el safety de Seattle, Earl Thomas, respecto de su compañero. "Es un hombre entre niños".

Lynch logró su cuarta temporada consecutiva con al menos 1.200 yardas por tierra. Finalizó la campaña regular con 1.306 yardas en 280 acarreos y 13 touchdowns.

Los Seahawks encabezaron la liga, al promediar 172,6 yardas por encuentro por la vía terrestre. El quarterback Russell Wilson tiene mucha movilidad y es otra amenaza por tierra.

"En cierta forma, estamos cosechando los beneficios de nuestra filosofía, pero lo importante es cómo la ejecutan los jugadores", dijo el coordinador ofensivo de los Seahawks, Darrell Bevell. "Tenemos al mejor hombre posible cuando le entregamos el balón a Marshawn".

AP