14 de septiembre de 2013 / 06:59 p.m.

Roma • El papa Francisco cumplió ayer seis meses de pontificado marcados por su afán de reformar y abrir a la Iglesia, así como por sus muestras de sencillez y cercanía a la gente; su gran carisma se traduce en cifras: según la Prefectura del Vaticano, en las 14 primeras audiencias de Benedicto XVI (2005-2013) se contabilizaron 150 mil fieles, mientras que en las del papa Francisco la cifra se eleva a 800 mil personas, que han abarrotado la Plaza de San Pedro y sus aledaños en todas las ceremonias.

Bergoglio, de 76 años, un jesuita con corazón franciscano, nada más presentarse a los fieles mostró al mundo que quiere ser un Papa "al servicio de los demás", que sueña con una Iglesia "pobre y para los pobres" y abierta al mundo; tanto, que ha instado a los religiosos a abrir los conventos vacíos para alojar a los refugiados.

Lo primero que hizo el pontífice fue desprenderse de oropeles. Calza zapatos negros, no los rojos papales, y se aloja en la residencia de Santa Marta con obispos y sacerdotes ,y no en el palacio apostólico.

La sencillez no está reñida para el Papa argentino con la iniciativa a la hora de hacer reformas. La más esperada la llevó a cabo hace unos días, cuando nombró secretario de Estado al hasta entonces nuncio en Venezuela, el italiano Pietro Parolin, de 58 años, en sustitución del cardenal Tarcisio Bertone.

Se trata de uno de los nombramientos más esperados en este pontificado, después de que Bertone fue involucrado por el escándalo de las filtraciones de los documentos vaticanos, en los que se le acusaba de mala gestión y de abuso de poder.

Otra de las decisiones más importantes de Jorge Bergoglio fue el nombramiento de una comisión de investigación para reformar el banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), envuelto desde hace años en numerosos escándalos financieros.

El pontífice creó esta comisión, formada por cinco miembros con carta blanca, para investigar todo lo que ocurra en la sede del IOR, y constituyó además otro grupo de estudio, compuesto por ocho miembros, para reformar la estructura económica administrativa de la sede apostólica.

Publicó asimismo un Motu Proprio (documento papal) que da continuidad al aprobado por Benedicto XVI, que incluye medidas para la prevención y lucha contra el blanqueo de capitales, financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva.

También constituyó una comisión para reformar la curia, otra de las decisiones aguardadas con especial interés en este pontificado, que comenzará a trabajar en octubre.

Francisco se ha reunido recientemente con todos los jefes de dicasterios de la curia; con el presidente del Governatorato (gobernador del estado), el purpurado Giuseppe Bertello, y con el vicario de Roma, cardenal Agostino Vallini, para escuchar su opinión sobre el gobierno de la Iglesia.

Cabe resaltar que las costumbres de este Papa son recibidas con agrado en Italia; entre ellas destacan los paseos por la plaza de San Pedro, en los que saluda y besa a niños y enfermos; la llamadas telefónicas a los fieles, las convocatorias para el fin de la guerra en Siria con la imponente Vigilia celebrada el pasado 7 de septiembre; las frases diarias en Twitter y el tiempo que le gusta pasar rodeado de gente.

Francisco quiere que los sacerdotes hagan lo mismo, y los insta a mezclarse con la gente, a salir fuera de los templos y buscar lo que él llama "Iglesia de la periferia"; en suma, a ejercer de pastores de los más pobres.

Llama la CEM a formar un "equipo"

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) invitó a los mexicanos, en su mensaje por las próximas fiestas patrias, a formar un "equipo" para resolver los problemas a los que se enfrenta el país, como la violencia y la inseguridad.

La ciudadanía, se destacó, debe apoyar los proyectos de reformas buscando el bien de la nación, no intereses particulares.

El obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar, señaló que se deben celebrar las fiestas patrias "no con gritos y desahogos emotivos, sino con convicciones y acciones trascendentes que mucho necesitamos: verdad, integridad, solidaridad, perseverancia".

A su vez, el vocero de la CEM, Eugenio Lira, obispo auxiliar de Puebla, dijo que en este mes de la "patria" se tiene la oportunidad para pensar: "¿Qué clase de ciudadano soy?", porque "vivimos rodeados de personas cuyo trato, a pesar de los roces y dificultades, va labrando día a día nuestra personalidad".

Por eso, "es preciso entender que haber nacido en este país es un don que debe suscitar en nosotros gratitud y responsabilidad para ayudar a su desarrollo, mediante nuestra contribución personal y concreta al bienestar de todos, ya que solo así podremos realizarnos plena y verdaderamente".

EFE