22 de abril de 2013 / 12:33 p.m.

El papa Francisco presidió en la basílica de San Pedro, del Vaticano, la primera ordenación de su pontificado durante la cual consagró a 10 nuevos sacerdotes, a quienes les pidió ser pastores y no burócratas.

Se trata de seis italianos, dos indios, un argentino y un croata, quienes al comienzo de la liturgia de ordenación se presentaron uno a uno ante el pontífice argentino diciendo: “Aquí estoy”.

Ante más de cuatro mil fieles el líder católico celebró la misa ayer y a los presbíteros los instó a convertirse en mediadores y no en simples intermediarios.

""Tenéis siempre ante los ojos el ejemplo del buen pastor, que no ha venido para ser servido sino para servir y para intentar salvar lo que estaba perdido"", dijo durante la homilía, pronunciada en italiano.

El cardenal Agostino Vallini después pidió al Papa su ordenación, a lo que Francisco preguntó ""¿Es cierto que son dignos?"".

""De la información recogida cerca del pueblo cristiano y según el juicio de los que han guiado su formación puedo afirmar que son dignos"", respondió el cardenal.

Durante la homilía que improvisó el Papa les instó a dar la palabra de Dios que ""vosotros mismos habéis recibido con alegría, recordad a vuestras madres, a vuestras abuelas, a vuestros catequistas, que os han transmitido el don de la fe"".

El único objetivo de los sacerdotes ""debe de ser satisfacer a Dios, no a vosotros mismos"", advirtió el Papa.

""En nombre de Cristo y de la Iglesia: por favor, no se cansen de ser misericordiosos. Con el olio santo daréis tranquilidad a los enfermos y a los ancianos. ¡No tengáis vergüenza de ternura con los ancianos!"", agregó.

Tras la homilía del pontífice, se pronunciaron los compromisos de los elegidos, se cantó la letanía de los santos con los diez presbíteros postrados en la tierra y la oración de ordenación.

Al final de la ordenación, con nuevos sacerdotes muy conmovidos, se colocaron la estola y la casulla, y el Papa ungió sus manos con el santo crisma.

Después de entregarles la hostia en la patena y el cáliz con el vino para la celebración de la misa, el Papa intercambió con cada uno de ellos un abrazo y el beso de la paz entre los aplausos de los fieles. Por último, él canto el Credo.

EFE