13 de febrero de 2013 / 03:56 p.m.

El Cardenal Joachim Meissner dijo a un diario alemán que la decisión fue en consenso con la Congregación para la Defensa de la Fe y la Academia Papal.

Berlín y Ciudad del Vaticano • Benedicto XVI autorizó en los hospitales católicos alemanes el uso de la píldora anticonceptiva de urgencia, conocida como píldora del día siguiente, en los casos de mujeres víctimas de violación, a raíz del escándalo en torno a una joven que no fue atendida en dos clínicas de Colonia tras sufrir abuso sexual.

Así lo reveló ayer el Arzobispo de Colonia, Cardenal Joachim Meissner, en declaraciones al rotativo Kölner Stadt Anzeiger, en las que comentó que su reciente decisión de autorizar el uso de esa pastilla fue consensuada con la Congregación para la Defensa de la Fe y la Academia Papal.

“"Hablé también con el secretario del papa, el arzobispo Gänswein. Él me dijo: ‘el Papa lo sabe. Todo está en orden"”, afirmó Meissner, considerado un religioso conservador que el 31 de enero anunció inesperadamente que la Iglesia autorizaba en Alemania el uso de la píldora en hospitales católicos.

El arzobispo señaló entonces en un comunicado que, desde su punto de vista, ese anticonceptivo podía utilizarse “"si se aplica con la intención de evitar la fecundación"”, pero que no sería aceptable su uso para evitar que se desarrolle una célula ya fecundada.

Meissner comunicó también que no había objeción a que los médicos de centros católicos informen a sus pacientes de métodos que para la Iglesia no son aceptables, aunque los doctores deberían, sin hacer presión sobre el paciente, informar y argumentar adecuadamente sobre la postura católica.

El cardenal subrayó entonces que ese tipo de información para pacientes se refería exclusivamente a las víctimas de violaciones.

Meissner comentó entonces que había cambiado de postura hacia ese método anticonceptivo tras consultar con varios especialistas que le explicaron que su uso temprano evita que se produzca una fecundación, sin que llegue a efectuarse un aborto.

Equidad de género

En Estados Unidos partidarios de una reforma liberal en la Iglesia dijeron ayer que esperan que el sucesor de Benedicto XVI dé mayor poder a las mujeres y reconsidere su acceso al sacerdocio.

La organización Conferencia para la Ordenación de las Mujeres (WOC, por su sigla en inglés) dijo que estaba pidiendo un líder que les dé un papel más destacado en la toma de decisiones.

“"El actual sistema continúa siendo un antiguo club de chicos y no permite que la voz de la mujer participe en la decisión sobre el próximo líder de nuestra Iglesia"”, comentó Erin Saiz Hanna, directora de WOC.

“"La gente de la Iglesia está desesperada por un líder que esté abierto al diálogo, que tenga el coraje de crear sistemas que aborden el sexismo, la exclusión y los abusos en nuestra Iglesia"”, afirmó.

Bajo el liderazgo de Ratzinger, el Vaticano combatió a los defensores de la ordenación de mujeres, sancionó al cura austriaco Helmut Schueller por desafiar el punto de vista sobre las sacerdotisas y cesó al clérigo estadunidense Ray Bourgeois por un activismo similar.

El Vaticano también reprendió el año pasado a un grupo de monjas católicas de EU, Leadership Conference of Women Religious, por promover “temas radicales femeninos” y expresar posiciones en asuntos políticos que, según la sede pontificia, diferían a veces del punto de vista que tenían los obispos estadunidenses.

El Vaticano dice que las mujeres no pueden ser ordenadas porque Cristo eligió solo hombres como apóstoles; sin embargo, defensores del sacerdocio femenino rechazan esta posición, alegando que Jesús solo se adaptó a las costumbres de su tiempo.

Activistas mexicanos piden cambio

Grupos renovadores del catolicismo demandaron a los cardenales elegir a un Papa que promueva una Iglesia comprometida con la justicia social y los derechos humanos, incluyente y respetuosa de las diferencias y de las libertades individuales, y que reconozca a mujeres y hombres como iguales.

El Observatorio Eclesial y Católicas por el Derecho a Decidir, tras analizar el pontificado de Ratzinger, indicaron que dedicó su ministerio a frenar todos los vientos de renovación eclesial propuestos por el Concilio Vaticano II, en todos los ámbitos eclesiales, regresando a las viejas prácticas y ritos de la cristiandad, retrocediendo significativamente en el diálogo ecuménico e interreligioso.

Ambas organizaciones demandan que deje de atacarse la libertad de pensamiento y de reflexión teológica en la Iglesia y que ésta asuma el compromiso de ser “"pobre y con los pobres"” como dice el Concilio Vaticano II, despojándose del poder que no le permite acompañar a los pueblos en sus luchas de justicia y dignidad.

También pidieron “"que se convoque a un nuevo concilio donde todas y todos, y no sólo los obispos, tengan representación"”. (Eugenia Jiménez/México)

Topless en Notre Dame

Ocho feministas se manifestaron con el pecho desnudo en la catedral de Notre Dame para “"festejar la partida del Papa"”. Las mujeres repicaron las campanas con pedazos de madera al tiempo que gritaban en inglés “"¡Pope no more!"”. Visitantes de la catedral expresaron su consternación; “"Notre Dame es sagrada, ustedes no deben desnudarse aquí”, les dijo una ciudadana francesa.

EFE Y REUTERS