14 de abril de 2013 / 02:59 p.m.

Ciudad de México • El mundo no se acabó el 22 de diciembre del año pasado, a pesar de lo que algunos agoreros pregonaban. Pero cuando le preguntamos, en son de broma, a Horacio Franco qué música le hubiera gustado escuchar antes que eso ocurriera –algo que también platicamos con otros músicos–, dijo, sin dudar un instante: "La Pasión según San Juan", de Johann Sebastian Bach,

Es, agregó, "la obra más perfecta en la historia de la música occidental, la más profunda, la de más alcances expresivos, técnicos, artísticos, musicales, humanos. Es, sin duda, la obra más grande que escribió Bach; es un monumento de principio a fin. Hay tantas buenas versiones, que mejor me gustaría morir haciéndola, aunque la voy a tocar el año que entra, así que no hay problema".

Hablaba del concierto que anoche presentó en el Palacio de Bellas Artes para celebrar sus 35 años como solista y que resultó un éxito, desde que, a la entrada del recinto, los revendedores estaban a la caza de quienes pudieran vender boletos que les hubieran sobrado para, a su vez, revenderlos a mayor precio. Seis cámaras de Canal 22 grabaron el concierto que luego será transmitido en un programa especial y que podrán gozar aquellos que no pudieron conseguir un boleto.

Dirigiendo un ensamble de 40 músicos y cantantes, Franco ha hecho realidad su proyecto de mantener con vida a un grupo dedicado a ejecutar la música barroca, una de sus pasiones. Como dijo alguna vez, al hablar de la que antes se llamó Cappella Cervantina, con esta agrupación busca trascender lo inmediato. "Yo quiero hacer con cada programa un proyecto académico que trascienda y donde todos aprendan", afirmó en una entrevista.

Hace 35 años cuando dio su primer concierto como solista, precisamente en el Palacio de Bellas Artes, recordó hace unos días en entrevista con Emiliano Balerini para Milenio. "Ahí empezó mi carrera de concertista tocando la flauta. Era un chamaco de 14 años estudiando en el Conservatorio de Música, donde estudiaba violín, y era autodidacta en la flauta, pero a partir de entonces se definió mi carrera como flautista. Desde ese momento he venido creciendo como artista".

Una buena decisión para esta magna celebración fue hacer a un lado su papel protagónico como flautista, para encarnar un proyecto colectivo con la Cappella Barroca de México y dirigir "La Pasión según San Juan". La sobriedad de otros directores contrastó con sus movimientos gozosos, que por momentos casi parecían coreografiados, para impulsar a músicos y cantantes que se enfrascaron en la obra de Bach.

Su desempeño nos hace recordar lo que alguna vez dijo cuando se le preguntó cómo le enriquecía dirigir una orquesta: "Más que instrumentista me considero músico. Yo creo que a mí me enriquece mucho musicalmente en general, porque cuando estoy haciendo música en la flauta mi meta no es la flauta, porque el instrumento es un vehículo.

Cuando tienes una orquesta es la comunicación humana lo que estás dejando a un grupo de gente sensible, como arista estás entablando una relación de trabajo, de respeto y de interacción. Yo no soy proclive a ser un director que usa a la orquesta para sus propios fines. Me gusta hacer que se sientan artistas y estén conmigo de una manera más artística".

Grandes ovaciones y muchos ramos de flores, que personalmente fue repartiendo entre todos los músicos, coronaron un concierto que fue enriquecido con un encore con la Cappella Barroca de México. Ante los insistentes aplausos, formó otro pequeño ensamble, tomó una flauta y, junto con la soprano Katia Reyes, cerró el concierto al que denominó: "Horacio Franco: 35 años de pasión", ante los gritos, aplausos, chiflidos y ovaciones de quienes compartían su éxito.

XAVIER QUIRARTE