1 de julio de 2013 / 02:24 p.m.

 Para algunos tener un sueño se basa en convertirse en millonarios, tener un coche de lujo o viajar alrededor del mundo. Para las niñas Victoria y Emma, de 4 y 10 años, respectivamente, conocer el mar es lo mejor que les pudo ocurrir. Ellas tienen cáncer.

Emma Alondra Rodríguez es originaria de Monterrey tiene leucemia mieloide aguda —cáncer en la sangre— desde hace aproximadamente un año.

""Desde hace mucho tiempo me comentaban que la playa es muy bonita, que hay pescados y muchas cosas, y desde ese momento he tenido el sueño"", cuenta Emma, con una enorme sonrisa que se dibuja en su angelical rostro.

Asegura que su fascinación por el mar y el deseo de conocerlo va más allá de meterse al agua, pues ella piensa en la inmensidad del océano, en lo que hay más allá del horizonte, tal y como se aferra a la vida.

""Estoy muy contenta, emocionada"", dice la pequeña de 10 años con voz fuerte y sin parpadear.

La pequeña es consciente del mal que la queja, de las consecuencias que les traerán a su persona y a sus familiares, pero no pierde la esperanza.

Aprovecha para hacerle un llamado a los niños que están en la misma situación para que sigan luchando: ""Hay mucha esperanza y no pueden dejarlo todo ahí, pueden salir adelante"".

Elena Rodríguez, mamá de Emma, dice que los doctores nunca le pudieron decir la causa de la enfermedad, ya que pudo ser un virus, una infección o “cualquier cosa”.

Victoria Fernanda Bustamante tiene cuatro años. Es originaria de Monterrey y se caracteriza por ser muy juguetona, inquieta y por tener el rostro de “pinga”.

Arriba de un columpio, con su cabecita calva, dice “no sé nada”, cuando se le pregunta sobre su primer visita a la playa, en este caso a Miramar, de Ciudad Madero, Tamaulipas.

Solamente piensa en “hacer castillos de arena”, como seguramente los ha visto en las caricaturas. La niña se apena y se apresura a contestar para irse a jugar.

Dora Elia Valdés, mamá de la pequeña Victoria, informó que a los dos años y medio su hija perdió el habla y no podía caminar. Ocho meses después le detectaron un tumor suprarrenal izquierda, el cual le fue operada.

Hada Ruiz, representante de la Asociación”Unidos por una sonrisa”, indicó que lograr el sueño de Emma y Victoria fue gracias a las aportaciones de la ciudadanía mediante asociaciones civiles.

""Somos tres asociaciones las que contribuimos: Manos que sanan, de Monterrey, Rec y Grupo unidos por una sonrisa, ambas de Tampico. El objetivo es cumplirles sus sueños a los niños con cáncer"", recalcó Ruiz.

Con esto se busca hacer partícipe a toda la sociedad y concientizar a la ciudadanía para contribuir en una “hermosa labor” en favor de una mejor calidad de vida para los menores.

Las pequeñas hicieron dos visitas a las costas del Golfo de México, el primero el sábado pasado por la tarde y el domingo muy temprano, para no exponer a los intensos rayos solares a las pequeñas luchadoras por la vida.

“Quiero ser maestra”, advirtió Emma, quien siempre está sonriente y con la disposición de salir adelante, enfrentar la vida y vencer a su enfermedad.

— HISTORIA POR JESÚS ALBERTO GARCÍA