30 de noviembre de 2013 / 08:32 p.m.

Dylan Gerzmehlem es un niño alemán de 10 años que está en estado vegetativo desde el día que nació. Pero desde hace seis años, Dylan tiene un ángel guardián que lo cuida y lo protege. 

Tascha es una perra Staffordshire bull terrier que todas las mañanas lo visita, le ajusta la manta, le lame los pies, se acuesta junto a él y pone su cara cerca del pequeño.

La presencia de Tascha es tan influyente que incluso las máquinas que monitorean la respiración y el corazón de Dylan muestran que los valores mejoran cuando ella está junto a él, e incluso los padres de Dylan, Eckhard y Bárbara, y los médicos, aseguran que entre ambos hay un vínculo que no debería romperse.

Sin embargo, la relación entre Dylan y Tascha podría tener los días contados debido a que la mascota mordió al perro de un vecino en una pelea. Algo que para las autoridades alemanas es motivo más que suficiente para separarla de Dylan. 

Es que además, la raza de Tascha está clasificada como peligrosa en el estado de Brandeburgo, donde se mudó la familia Gerzmehlem para que Dylan tuviera un entorno más tranquilo, alejado de la capital.

La pelea con el perro del vecino ha sido el único episodio problemático en la vida de Tascha, que fue esterilizada, recibió un entrenamiento específico y superó las pruebas de temperamento.

"Cada vez que el perro está con él, nuestro hijo responde. Es feliz", dijo Eckhard, el padre de Dylan, al diario Daily Mail.

Y añadió: "Su respiración se vuelve más tranquila, su ritmo cardíaco se cae. Esto se debe al perro".

Redacción