15 de agosto de 2013 / 01:51 a.m.

 

México • Cuando llegó Rex a casa el perro mayor, llamado Russo, comenzó a sufrir trastornos de conducta, se volvió miedoso, se orinaba en la cama, ya no podía dormir por lo que fue medicado y se la pasaba debajo de una silla, siempre a la expectativa de que el nuevo inquilino no le gruñera ni le quitara sus juguetes.

Russo acude con regularidad a terapia con un psiquiatra para perros, en específico, el Jefe del Servicio de Etología Veterinaria de la UNAM, Moisés Heiblum, quien no solo evalúa junto con los dueños el trauma que enfrenta el animal a partir de la llegada de un "intruso", sino que también en las sesiones se le ajusta el medicamento recomendado para calmar su ansiedad, para que pueda dormir, incluso, quitarle la depresión.

"Entre los animales existe una estructura social compleja donde la posición social se define en términos de dominante y subordinado; estableciéndose órdenes jerárquicos, que, aunque, no rígidos, sí son de tipo vertical", dijo.

El problema con Rex es que muerde a Russo, y a veces hasta a sus propios dueños, una situación que inquieta tanto al experto como a la familia de dichos animales.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, al año se registran más de 96 mil casos de personas que solicitaron atención médica por mordeduras, y de éstas, al 34.5% se le prescribe tratamiento antirrábico.

Pero la mayor preocupación de los dueños es que Rex se la pasa escondido, no quiere salir a la calle, cuando era algo que gustaba hacer, bajó de peso y llora desconsolado. No defiende ni sus juguetes favoritos, incluso, dejó de ladrar a los extraños.

La realidad es que Russo sufre de depresión severa. "Como los seres humanos, los perros tienen emociones, viven momentos felices o situaciones difíciles, y un perro puede caer en depresión por un cambio drástico en su vida, como la pérdida de un perro compañero, de un familiar humano muy cercano, por una mudanza, o por sentirse relegado por un nuevo habitante".

La experiencia, agregó, negativa o traumática, llega a ocasionar depresión, que va de moderada a severa y se refleja en letargo, sueño excesivo, pérdida del apetito, apego excesivo, gemidos y lloriqueos frecuentes, pérdida de peso, salivación excesiva, nerviosismo como ir y venir, o solo esconderse horas, incluso, cuando se le ofrece paseo o juego.

Haiblum explicó, durante la terapia otorgada a Russo, en presencia de Rex, que la familia debe darle mayor atención al perro que llegó primero, independientemente, de jugar más tiempo con él y animarlo. No permitir que el nuevo inquilino robe su atención, tampoco dejar que ocupe los lugares que antes eran del dominio del perro afectado.

Hay perros que, a diferencia de Russo, cuando sufren de abandono desarrollan problemas psicológicos graves. Suelen perseguir su cola durante horas, se afanan por corretear supuestas moscas, se quedan como petrificados

Carolina Jiménez, etóloga y presidente de la Fundación Piensa como Perro A.C., explicó que, aunque resulte "asombroso", los perros desarrollan patologías cuando son dejados en espacios pequeños y solos por horas, incluso, pueden golpearse contra el vidrio de la sala principal, ladrar y llorar con mucho dolor.

Jiménez añadió que los perros pueden desarrollar las mismas patologías mentales que los humanos cuando se enfrentas a situaciones de abandono, soledad o maltrato. "El perro es un animal doméstico acostumbrado a vivir y compartir su vida con el hombre, pero si éste siempre está ausente y no fomenta su socialización con otros caninos seguramente le causará un grave daño a su integridad", menciona la experta.

En la Fundación Piensa como Perro A.C., menciona su presidenta, han recibido casos extremos donde perros mestizos o de raza llegan al extremo de automutilarse debido a lo avanzado de su depresión. Empiezan por arrancarse la cola y las patas.

En la fundación, recuerda, también han tratado animales que reflejan su abandono y la soledad a través de la anorexia, es decir, dejan de comer hasta que mueren. Las perras que no socializan ni tienen contacto con los machos, de igual manera, llegan a tener embarazos psicológicos. Son poco los casos, pero algunos perritos nacen o desarrollan autismo, por lo que los tratamientos de atención deben ser muy especializados.

La falta de ejercicio o de sobreprotección, amarrar todo el día al perro y no permitirle socializar con otros caninos son algunas causas para que el canino desarrolle enfermedades mentales. En todos los casos, incluyendo el caso citado anteriormente, puede haber solución si se lleva a tiempo a una clínica especializada.

Para muchos resulta inexplicable que su perro se comporte perfectamente cuando sus amos se encuentran en casa y que al dejarlo solo éste se convierta en un profesional de la destrucción. Llega a desbaratar sillones y cojines, zapatos y calcetines, además, se orinan encima de los mueble, deja riachuelos de líquido amarillo por todas partes así como masa fecal esparcida.

"Un error común entre los dueños es pegarles con dureza, regalarlos o tirarlos en los baldíos, como sucede muy a menudo. No entienden que el perro tuvo un ataque de ansiedad por la gran dependencia que tienen con ellos y que su actuar sólo refleja que el animal no tiene un buen guía", dijo Carolina Jiménez.

"Si no hay adiestramiento, ejercicio físico, estímulo intelectual, será imposible que el perro llegue a comportarse".

Por lo demás, no se debe de ignorar que cada perro tiene su propio carácter y temperamento, algunas razas pueden determinar la identidad de un canino, por ejemplo, los perros de pastoreo son ideales para guiar, vigilar y proteger ganado, algunos llegan a convertirse en detectores de drogas.

Los chihuahueños son perros alegres, juguetones y activos. Son muy pequeños y valientes. Se distinguen por ser excelentes compañeros y guardianes ejemplares.

El mundo canino se divide en líderes y sumisos. Ambos son perfectamente identificables. Si un animal camina con la cola entre las patas y no marca mucho su territorio, podemos hablar de un perrito con una jerarquía menor.

Pero si el perro es más bien extrovertido, marca por todos lados, es curioso, gruñe constantemente y establece la pauta del comportamiento para los demás, estamos ante un canino con una jerarquía mayor, es decir, con un líder que establece sus propias reglas.

"No es irreverente ni tampoco rebelde. Ser líder no implica que tengas que ir contra las reglas o tenga problemas con la autoridad. Simple y sencillamente es más inquieto y, por lo mismo, requiere de formación, de ejercicio físico y trabajo intelectual para canalizar adecuadamente su carácter y talento. Un perro así puede ser muy útil en las labores de búsquedas y de rescate, pueden ser muy útiles en los tratamientos que se otorgan a niños con discapacidades mentales o con problemas de lenguaje".

BLANCA VALADEZ