27 de abril de 2013 / 05:05 p.m.

Ciudad del Vaticano • El papa Francisco lamentó hoy a través de un mensaje vía Twitter el derrumbe de un edificio en Bangladesh, que causó unos 341 muertos y miles de heridos, y pidió oraciones por las víctimas.

"Uníos a mí en la oración por las víctimas de la tragedia de Dacca, Bangladesh, que Dios conceda consuelo y fuerza a sus familias", difundió este sábado el perfil del papa de la red social Twitter, @pontifex, que cuenta ya con dos millones 426 mil 945 seguidores.

El Rana Plaza, edificio de ocho plantas ubicado en la localidad de Savar, a 30 kilómetros de Dacca, Bangladesh, que contaba con cinco talleres en el que laboraban tres mil obreros de la industria textil, se colapsó el pasado miércoles.

En tanto, en su homilía de este sábado, el pontífice criticó la actitud de cerrazón de algunas comunidades religiosas, incluso dentro de la Iglesia católica, que hablan mal de los demás y destruyen la unidad mediante la calumnia.

El papa Francisco presidió la misa diaria este sábado ante trabajadores del Servicio de Correos y del Dispensario Pediátrico del Vaticano, en la capilla de la Casa de Santa Marta.

"¿Cómo son nuestras comunidades, las comunidades religiosas, las comunidades parroquiales? ¿Son comunidades abiertas al espíritu santo o son comunidades cerradas, con todos mandamientos precisos, que cargan sobre las espaldas de fieles tantos mandatos?", cuestionó.

Comentando en italiano un pasaje bíblico, el papa se refirió a la comunidad de los judíos cerrados, la cual creía que todo fuese como ellos pensaban, por ello se sentían como defensores de la fe y comenzaron a hablar contra los apóstoles, a calumniar.

Recordó que a las pías mujeres de la nobleza que tenían poder, les llenaron la cabeza de ideas, de cosas y explicaban para hablarles a sus maridos para que fuesen contra los apóstoles.

Según el pontífice, la actitud de ese grupo se manifiesta en todos los grupos de la historia, los grupos cerrados que prefieren ponerse de acuerdo con el poder y resolver las dificultades "entre nosotros".

"Esta es justamente la actitud de esta religiosidad cerrada, que no tiene la libertad de abrirse al señor", advirtió.

Sostuvo que esa actitud apela siempre a la calumnia y al hablar de más. "Son comunidades chismosas, que hablan en contra, destruyen al otro y miran adentro, siempre adentro, cubiertas con un muro", insistió.

"Al contrario las comunidades libres, con la libertad de Dios y del espíritu santo, seguían adelante, incluso en las persecuciones. Y la palabra del señor se difundía por toda la región. El bien es así: se difunde siempre, no se cierra en sí mismo", estableció.

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