24 de junio de 2014 / 04:04 a.m.

Golpeado por la rodilla de un rival en la cabeza mientras ambos persiguen el balón, un jugador queda aparentemente fuera de combate en un terreno de juego de la Copa del Mundo. El reloj está corriendo. Millones de espectadores observan. El honor nacional, sus carreras y los millones de los patrocinios están en juego.

Aturdido, el jugador se despierta y discute vehementemente con el médico de su equipo que debe seguir jugando. Para cualquier persona en sintonía con los peligros de las conmociones cerebrales y lesiones en la cabeza, ese es el momento en que se encienden las alarmas, justo como ocurrió cuando este escenario se materializó en el Mundial de Brasil.

Al igual que en el fútbol americano, los médicos del equipo deben ser capaces de retirar a un jugador del campo y con calma determinar si el futbolista puede continuar. Pero eso no es nada fácil cuando el propio deportista grita que está bien y los médicos saben que cada minuto que tarden es otro minuto que su selección debe sobrevivir sin ese jugador.

Además, una vez que un futbolista es sustituido, no puede regresar al césped.

Para dar a los médicos más tiempo, el sindicato mundial de futbolistas argumenta que las reglas del deporte —codificadas por primera vez hace 151 años en un pub de Londres— se deben revisar a fin de que los equipos puedan reemplazar temporalmente a los jugadores mientras los examinan por una posible conmoción cerebral.

"A un médico le puede tomar por lo menos 10 a 15 minutos diagnosticar correctamente a un jugador que presuntamente haya sufrido una conmoción, y los síntomas/signos pueden tardar más de eso en aparecer", dijo FIFPro en respuestas enviadas por correo electrónico a preguntas de The Associated Press.

"Los equipos y los jugadores no deben verse perjudicados por defender la salud y seguridad del jugador, o estimulados a actuar de una manera que lo ponga en peligro".

El jefe médico de la FIFA dijo a la AP que no se opone a la idea. Michel D'Hooghe también fue crítico de la manera en que Uruguay manejó el golpe en la cabeza que sufrió Álvaro Pereira en un partido de la semana pasada contra Inglaterra.

Pereira dijo más tarde que aquel rodillazo lo noqueó. El médico del equipo urguayo, Alberto Pan, inicialmente hizo señales con la mano para pedir una sustitución, pero luego al parecer cambió de opinión después de que el jugador, claramente mareado, protestó vehementemente. Las imágenes provocaron las críticas de FIFPro, los especialistas en lesiones de cabeza y otros.

"Debo confesar que tampoco estaba contento con esa situación", dijo D'Hooghe, miembro de la junta de la FIFA y presidente de su comisión médica.

D'Hooghe señaló que un posible riesgo de las sustituciones temporales podría ser que los músculos de los jugadores se enfríen mientras los examinan, y esto los haría más propensos a sufrir lesiones en caso de que regresen al campo.

Sin embargo, D'Hooghe dijo que la propuesta de la FIFPro "también tiene ventajas".

"Es un punto a debatir en el futuro", vaticinó.

D'Hooghe asimismo indicó que la FIFA debería legislar sobre procedimientos para manejar presuntas conmociones cerebrales. Actualmente, existen directrices aprobadas por la FIFA que los médicos de los equipos pueden seguir, pero no están obligados a hacerlo.

Funcionarios de la selección de Uruguay declinaron una solicitud de AP para entrevistar a Pan.

El técnico Oscar Tabárez explicó que las señales de Pan solicitando una sustitución fueron un malentendido.

A Pereira le preguntaron dónde estaba, qué estaba haciendo, cuál era el marcador, y sus respuestas fueron correctas, aseguró el entrenador.

"Cualquier cambio en las reglas que dé al personal médico más tiempo para evaluar una lesión y garantizar la seguridad del jugador es una buena idea", dijo en un correo electrónico Theron Enns, director de medicina deportiva y parte del cuerpo de entrenadores del Dynamo de Houston de la MLS, en respuesta a preguntas de la AP.

"La dificultad actual para todos los equipos médicos en el fútbol es cómo lograr eso en el contexto actual de un reloj corriendo y sustituciones limitadas".

AP