26 de agosto de 2013 / 01:58 p.m.

Pixqui, un proyecto coordinado por Gustavo Medina Tanco, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, ayudará en forma práctica al desarrollo de la tecnología espacial, tanto en México como en el resto del mundo.

 

Con este artefacto se pretende apoyar el desarrollo de infraestructura y formación de recursos humanos necesarios para lograr la capacidad de producir la próxima generación de satélites mexicanos con tecnología totalmente desarrollada en nuestro país.

El aparato

Pixqui —vocablo que significa guardián o cuidador en lengua náhuatl— consiste en un caja diseñada para soportar aceleraciones hasta de 15 veces la gravedad en la superficie terrestre, equipada con sistemas de energía, protección, monitoreo, almacenamiento de datos y comunicación, que se usará para probar el funcionamiento de experimentos y componentes electrónicos que cualquier usuario quiera validar para operar en el espacio, como científicos y técnicos mexicanos o extranjeros.

 

Probar el funcionamiento de este tipo de componentes en misiones espaciales puede resultar caro y complicado. Sin embargo, se pueden recrear muchas de las condiciones del espacio con vuelos de bajo costo en globos aerostáticos, con la ventaja adicional de que la carga es recuperada al final del vuelo.

 

Por ello, el invento de la UNAM fue diseñado para funcionar en globos estratosféricos y realizar lo que se conoce como vuelos suborbitales.

 

Gustavo Medina explicó al realizar esos vuelos, “una vez que descienda el globo y se recupere la plataforma, la idea es corregir las fallas que encontramos y dejar listos los componentes para que, en el futuro, las agencias o los científicos puedan coordinar la realización de pruebas (en órbita) con dicho equipo”.

 

Además de que este proyecto impulsará el desarrollo de la tecnología espacial en nuestro país, ha sido productivo en la capacitación de ingenieros y físicos, pues varios estudiantes han tenido la oportunidad de trabajar con las agencias espaciales del mundo, lo que les ha permitido adquirir experiencia y conocimiento sobre programas en la materia que están en marcha.

 

Colaboración con la NASA

Hace unos días, Pixqui realizó su primer vuelo en colaboración con la agencia espacial estadunidense (NASA, por su sigla en inglés), en el que se probaron algunos prototipos para el telescopio espacial de rayos cósmicos conocido como JEM-EUSO, que se colocará en la Estación Espacial Internacional.

 

En este experimento la colaboración mexicana se encarga de diseñar lo que Medina denomina “el sistema nervioso del observatorio” de la NASA, es decir, la parte que conectará y transmitirá información entre todos los sistemas del detector de rayos cósmicos.

 

Desarrollo nacional

En el primer vuelo suborbital de Pixqui también se probaron varios componentes para un satélite mexicano llamado Quetzal, que se desarrolla en la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, bajo la dirección de Saúl Santillán.

 

Medina explicó que la demanda nacional de desarrollo y la construcción de dispositivos que operen en el espacio no podrán ser cubiertas por las universidades en México; se requieren nuevas empresas que se dediquen a ello y que apoyen a la recién formada Agencia Espacial Mexicana (AEM).

 

La gente que está en formación y en la adquisición de experiencia en este tipo de colaboraciones internacionales es la que el día de mañana podrá consolidar estas empresas, concluyó.

 

En el proyecto Pixqui colaboraron, además del ICN, el Instituto de Ingeniería, la FI a través de su Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica y el Centro de Alta Tecnología (CAT) de la UNAM, campus Juriquilla.

 

También participaron la Red de Ciencia y Tecnología Espaciales del Conacyt, la AEM y la NASA, a fin de construir una plataforma que permitirá comprobar si distintos dispositivos pueden funcionar de manera adecuada en las condiciones de vacío y temperatura del espacio exterior.

 

Gamescom cierra con récord de afluencia

La mayor feria del videojuego del mundo, Gamescom, cerró ayer sus puertas en Colonia, Alemania, tras registrar la mayor afluencia de público de su historia, más de 340 mil visitantes frente a los 275 mil que esperaban los organizadores.

 

“Esto ha sido entretenimiento y negocio del sector de los videojuegos en una nueva dimensión”, afirmó al cierre de la muestra el director de Gamescom, Gerald Böse.

 

El encuentro empresarial, un referente en el sector, arrancó el pasado miércoles y a lo largo de cinco días ha servido de plataforma para presentar más de 400 novedades a profesionales y aficionados de esta industria.

Entre todas las novedades destacaron las presentaciones de las consolas de videojuegos XBox One de Microsoft y Play Station 4 (PS4) de Sony, que el público ha podido probar personalmente durante estos días.

Ambas máquinas, que incorporan las últimas tecnologías y tendencias y compiten directamente entre ellas, saldrán a la venta el próximo noviembre, a tiempo para la temporada de compras navideña.

 

La Gamescom este año convocó a más de 635 empresas del ramo, provenientes de 40 países, en unas instalaciones de 140 mil metros cuadrados, con visitantes de 80 nacionalidades.

Redacción