3 de marzo de 2013 / 12:23 a.m.

Ciudad de México • Amnistía Internacional señaló que con niveles de pobreza rural alimentaria cercana a 30 por ciento y una tasa de mortalidad materna de más del doble de la meta establecida, México llegó a la reunión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en Colombia, con poco qué presumir.

Las autoridades mexicanas, indicó la organización, no se han quedado cortas en expresar su voluntad y compromiso con el cumplimiento de los ODM y con la lucha para combatir la pobreza. Estos compromisos seguirán siendo solo palabras al viento en tanto no se transformen en acciones reales.

Amnistía Internacional señaló que ha estado atenta a los recientes anuncios sobre un plan de combate al hambre y la pobreza.

La organización saluda estos nuevos compromisos pero señala su preocupación por que estos anuncios no han establecido objetivos claros y medibles, plazos, acciones específicas ni han indicado cuál será el presupuesto que se dispondrá para hacer realidad estos compromisos.

La organización llama a las autoridades mexicanas a hacer públicas las acciones específicas que conformarán su estrategia de combate a la pobreza.

Además, la organización recuerda a las autoridades su compromiso de que esta política sea un esfuerzo participativo e inclusivo, y que por lo tanto deberán también especificar de qué forma la sociedad civil y las personas afectadas por la pobreza participarán en la conformación e implementación de esta estrategia.

Asimismo, Amnistía Internacional llama al gobierno mexicano a demostrar su compromiso con la lucha contra la pobreza firmando y ratificando el Protocolo Facultativo para el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Este protocolo es un instrumento internacional que permite a las personas que viven en la pobreza y cuyos derechos no son respetados por las autoridades, ser escuchados por un comité internacional de las Naciones Unidas.

Este protocolo, tras haber sido firmado el pasado 5 de febrero por Uruguay, acumuló el número requerido de firmas para entrar en vigor. Sin embargo, a pesar de que México fue uno de los países que impulsó la creación de este instrumento internacional, se encuentra vergonzosamente fuera de la lista de países firmantes.

EUGENIA JIMÉNEZ