8 de agosto de 2013 / 10:28 p.m.

Ciudad de México • En México se tienen contabilizados alrededor de 11.1 millones de indígenas y, conforme a las recientes mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, siete de cada 10 residentes de un hogar indígena están en condiciones de pobreza, y uno de cada 10 en pobreza extrema.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto, el Coneval y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas presentaron un informe sobre rezagos de diversa índole.

En materia de salud, pese a estar algunos afiliados al IMSS Oportunidades o al Seguro Popular, las mujeres enfrentan abasto insuficiente de anticonceptivos, incremento del número de embarazos no planeados, así como de muerte materna.

En el país hay 6.4 millones de mujeres indígenas, que representan más de la mitad del total, y 60 por ciento se encuentra en edad reproductiva (INEGI 2010). El uso de anticonceptivos es de 58 por ciento, mientras que entre no indígenas alcanza 73.5 por ciento.

“A los 16 años inician sus relaciones sexuales en promedio, aunque se han dado casos en los que disminuyó a los 12 años. La tasa global de fecundidad es de 3.23 hijos, en comparación con las no indígenas que tienen 2.1 hijos.

El 45.8 por cierto de las indígenas debe pedir permiso para usar anticonceptivos, respecto a 34.9 por ciento de no indígenas en la misma situación (ENADIM, 2012).

Chiapas, Guerrero y Oaxaca son las entidades donde se presenta el mayor índice de desabasto de anticonceptivos. Los recursos del sector salud para atender los programas sexuales y reproductivos son insuficientes.

Falta de agua potable o de mala calidad

Las estadísticas establecen que una de cada dos viviendas carece de servicios básicos como agua potable. Un poco más de tres millones de indígenas mexicanos seguirán sin tener acceso al agua potable.

El 90 por ciento de las viviendas indígenas usa leña o carbón; solo 10.3 por ciento de los no indígenas recurre a este tipo de combustible.

La ex titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Xóchilt Gálvez, señaló que la escasez y la falta de tratamiento del agua, propician la presencia de infecciones gastrointestinales y bucodentales (pimas, yaquis, tepehuanes, mixes), amibiasis y ascareasis (purépechas), así como padecimientos en la piel.

Incluso, señaló, en algunas regiones indígenas la falta de agua o de calidad del líquido se relaciona con la enfermedad del tracoma, identificada, principalmente, entre tzeltales y tzotziles.

La carencia de drenaje y en general de servicios básicos, contribuyen a la presencia de epidemias y de enfermedades como el cólera y el paludismo (chinantecos).

Pero además la mezcla de agentes químicos con el agua, tales como plomo y arsénico, que para el caso de una comunidad en la Montaña de Guerrero o entre los huicholes que trabajan en las plantaciones de tabaco, ha ocasionado a los pobladores anencefalia, cáncer, parálisis parcial o total, abortos espontáneos y meningitis.

La educación también es un indicador de desigualdad causado por la falta de escuelas cercanas a los pueblos. De cada 100 niños indígenas, solo 24 terminan la primaria. Y de cada 100 que ingresan a la primaria, solo siete llegan a matricularse en instituciones de educación media y de nivel técnico.

De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda en México, 6.7 por ciento de los hombres y 6.5 por ciento de las mujeres de tres años de edad y más habla alguna lengua indígena, es decir, seis millones 913 mil 362 personas.

La Asamblea General de Naciones Unidas designó esta fecha con el propósito de celebrar a ese sector poblacional cada año durante el Decenio Internacional de los Pueblos del Mundo (1995-2004) , el cual fue renovado para el decenio de 2005-2014 con el objetivo de seguir fortaleciendo la cooperación internacional para la solución de los problemas que afrontan.

El tema de este año quiere subrayar la importancia de los tratados entre los Estados, sus ciudadanos y los pueblos indígenas, que tienen como objetivo reconocer y defender sus derechos y sus tierras, y establecer un marco de convivencia y de relaciones económicas.

Existe una gran diversidad de lenguas indígenas que suman más de 90, pero las de mayor número de hablantes son: náhuatl, 23 por ciento; maya, 11.5 por ciento; mixteca, 7.1 por ciento; tzeltzal, 6.9 por ciento, y zapoteca, 6.3 por ciento, en conjunto.

 — BLANCA VALADEZ