22 de abril de 2014 / 05:32 p.m.

Los Spurs de San Antonio, el modelo de estabilidad y éxito sostenido en la NBA moderna, aún eran un equipo afectado emocionalmente en octubre, cuando se presentaron al campamento de entrenamiento, menos de cuatro meses después de sufrir una derrota devastadora frente a Miami en la final.

Algunos entrenadores habrían tratado de minimizar la decepción de permitir que un título se les escapara de entre los dedos y se habrían negado a reconocer la magnitud del impacto por lo ocurrido.

Pero Gregg Popovich tomó al toro por los cuernos, acogió el dolor y, en una carrera llena de desempeños magistrales como técnico, proporcionó el que tal vez es su esfuerzo más destacado en su 18va temporada con el equipo.

"La forma en que perdimos en la final no fue una derrota común y corriente; fue bastante devastadora", afirmó Popovich el martes tras ser nombrado entrenador del año de la NBA. "Decidimos que sólo necesitábamos enfrentar eso justo desde el principio de la campaña y quitarlo del camino. No le echen la culpa a los dioses del básquetbol o a la mala suerte o a cualquier cosa por el estilo, el Heat de Miami nos venció y ganó el campeonato y punto".

Popovich se unió a Don Nelson y a Pat Riley como los únicos entrenadores en la historia de la liga en llevarse a casa el trofeo Red Auerbach tres veces en su carrera.

"Están en el capó de mi automóvil", bromeó Popovich. "Uno, dos, tres, justo sobre el auto, igual que como los jugadores les ponen placas... tengo tres de esos justo encima del capó".

Nunca le ha gustado la atención, nunca ha creído en las proclamaciones de su genio. Cuando le llegan los elogios, Popovich rápidamente los desvía, dándole el crédito a sus jugadores, sus asistentes, el propietario Peter Holt y el gerente general R.C. Buford. La humildad en su voz el martes era genuina luego de un desafío más difícil que nunca para rearmar al equipo después de la forma en que terminó la campaña pasada.

Posteriormente condujo a los Spurs a una foja de 62-20, la mejor de la liga, que les da ventaja como locales en todos los playoffs. Y lo hizo mientras navegaba con habilidad por una campaña llena de lesiones persistentes de varios jugadores clave. Tim Duncan fue el único titular que participó en cuando menos 70 partidos. Ningún integrante del equipo promedio 30 minutos por encuentro, y el francés Tony Parker encabezó a los Spurs con 16,7 puntos por juego, una cifra modesta.

A pesar de todo ello, los Spurs ganaron al menos 50 partidos por 15ta campaña seguida y sumaron 60 por cuarta ocasión en ese mismo período.

"Día tras día, año tras año, la energía que Pop le proporciona a nuestra organización es verdaderamente única", afirmó Buford.

AP