20 de febrero de 2014 / 04:09 p.m.

Funcionarios de Porto Alegre presentaron una solución para pagar las estructuras temporales que serán publicadas en la sede mundialista.

 

Funcionarios en Porto Alegre, en el sur de Brasil, presentaron una solución para pagar las estructuras temporales que deben ser instaladas afuera del estadio Beira Rio durante la Copa del Mundo, anunció el jueves la FIFA.

Según el contrato, el dueño del estadio debe pagar por las estructuras, pero la semana pasada el presidente del club que renovó el escenario dijo que quería dividir los costos y advirtió que la ciudad se podría quedar fuera del Mundial si no se encontraba una solución.

Es el más reciente de los problemas que afectan los preparativos del Mundial de Brasil y preocupan a la FIFA cuando quedan menos de cuatro meses para el arranque del torneo. Se produce en momentos en que la FIFA está de visita en el país para inspeccionar los escenarios y decidir el destino de la vecina ciudad de Curitiba, a la que el martes se le permitió continuar como sede del Mundial a pesar de los significativos retrasos en la construcción de su estadio.

El anuncio sobre el Beira Rio se hizo durante un encuentro de la FIFA para discutir cuestiones de organización relacionadas con el Mundial y apenas unas horas antes de que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, llegara a Porto Alegre para inaugurar simbólicamente el escenario.

Aunque el estadio está casi listo, no podría albergar partidos sin las estructuras temporales, que según la FIFA son necesarias para albergar las instalaciones de los medios y "atender las demandas de un evento deportivo internacional de la magnitud de la Copa Mundial de la FIFA".

El presidente del club Internacional, Giovanni Luigi, estaba presionando al gobierno local para dividir el costo de los cerca de 13 millones de dólares necesarios para construir las instalaciones. Dijo que el club no debería ser el único responsable de los costos, pero las autoridades locales no quieren que el gobierno se involucre.

Luigi había dicho: "Si el problema no se resuelve, existe el riesgo de que nos saquen de la Copa del Mundo, y no es un riesgo pequeño".

Pero el secretario general de la FIFA Jerome Valcke actuó rápidamente para solucionar el problema y se reunió con funcionarios en Porto Alegre tras su llegada a Brasil esta semana. Dijo que tenían plazo hasta el jueves para presentar una solución.

El arreglo incluye aprobar una ley que facilita la financiación privada y el uso de estructuras que la ciudad pueda reutilizar.

Valcke ya había dicho que la FIFA no pagaría por las estructuras temporales, pues todas las ciudades anfitrionas firmaron un contrato según el cual los propietarios del estadio serán financieramente responsables de las mismas.

El Beira Rio celebró su primer evento de prueba el pasado fin de semana, cuando el Internacional jugó un partido contra el Caxias por un torneo regional frente a 10.000 aficionados. El estadio tendrá una capacidad de casi 50.000 personas cuando albergue sus cinco encuentros del Mundial en unos meses. Su primer partido de primera ronda será el 15 de junio entre Francia y Honduras, y el último el 25 de junio entre Nigeria y Argentina. También será la sede de un partido de octavos de final.

El Beira Rio es uno de los cinco estadios que aún no están terminados a pesar de que Brasil prometió que todas las 12 sedes estarían listas a finales del año pasado.

AP