14 de junio de 2014 / 06:00 p.m.

La selección holandesa rebosa felicidad el día después de la goleada que le propinó a España en Salvador (5-1), en su primer partido de Brasil 2014 que fue la perfecta revancha de la final del Mundial de Sudáfrica 2010.

Louis van Gaal y sus pupilos fueron recibidos como héroes en el regreso al hotel de concentración en Río de Janeiro, a donde retornaron para velar armas para el siguiente encuentro, el miércoles, contra Australia.

Van Gaal, uno de los grandes triunfadores de la histórica gesta ante España, dirigió una sesión suave en el campo del Flamengo, en la que los titulares tuvieron recuperación, como es tradicional, y el resto trabajaron algo más, y bajo un intenso sol.

Incluso dio permiso para que los hijos de los jugadores saltaran al campo y pudieran jugar un rato sobre el césped del terreno con los internacionales holandeses y principalmente con Robin van Persie, uno de los más reclamados tras su doblete y ser declarado el mejor del partido.

Van Gaal ya había advertido con anterioridad de la importancia de la proximidad de las familias de los futbolistas durante el Mundial, ya que considera que da más fuerza a sus pupilos.

EFE