20 de marzo de 2013 / 11:23 p.m.

La muestra forma parte del homenaje por el centenario luctuoso del artista, la cual contiene cerca de 400 piezas entre litografías, grabados y mobiliario.

 

México • Cerca de 400 piezas originales entre litografías, grabados, diarios de la época, estampas y mobiliario, integran la exposición "José Guadalupe Posada, la línea que definió el arte mexicano", que a partir de mañana se abre al público en el Museo Nacional de la Estampa (Munae), en esta ciudad.

La exhibición, que forma parte de los homenajes por el Centenario Luctuoso del artista mexicano, muestra la conformación estética de Posada, sus influencias inmediatas y culmina con la manera en que influyó y trazó el arte contemporáneo mexicano, pues "Posada está más vivo que nunca".

Agustín Sánchez González, curador de la exposición, afirmó que a través de ella, el público redescubrirá a un Posada más allá de las calaveras ya que integra las reproducciones con las que el grabador retrató la vida cotidiana de los mexicanos y las imágenes que le dieron forma a sus sentimientos.

"La propuesta museográfica busca tanto las técnicas como las formas que Posada realizó para hacer sus exposiciones", dijo el especialista en Posada.

En la exposición se presentan por primera vez 200 placas originales tanto en plomo como en zinc y bronce, que el propio artista utilizó para hacer sus trabajos. De acuerdo con Sánchez González, la exposición destaca no sólo por exhibir el trabajo del grabador, sino del gran litógrafo que fue Posada.

"Es el trabajo que el artista hace con piedra y aquí se aprecia una máquina litográfica, una piedra litográfica, al lado de sus trabajos litográficos y que hacen sus maestros, pues al final, presentamos una sección en la que rendimos un homenaje a grandes maestros de Posada como Santiago Hernández, José María Villasana y Constantino Escalante", destacó.

Sobre las piedras y máquinas, explicó que la idea era dar un giro lúdico a la exposición, "pues Posada se encuentra en todas partes, hizo muchas formas de trabajo, elaboro diversas técnicas y estuvo con diversos impresores".

La muestra recibe al visitante con una reproducción del enorme juego de la oca que hizo Posada, además de una sala dedicada a los payasos, esto, a fin de mostrar a los niños y los juegos infantiles que jugaban sus bisabuelos en la época del Porfiriato. En esta sección se incluyen también, oráculos y otros juegos de mesa.

Destaca, además, una calavera Catrina hecha en 1889 y que a decir Sánchez González es de los primeros antecedentes de lo que años más tarde fue este personaje: La Catrina.

La colección está conformada por 110 portadas de la Biblioteca del Niño Mexicano, hechas por el propio Posada. Resalta además, la primera máquina que Posada utilizó en la ciudad de León en donde hacía sus trabajos.

"La idea de esta muestra era mostrar por un lado el acervo del Munae y, por el otro, cómo fue que Posada contribuyó al arte mexicano, como trazó una línea que realmente va a dibujar lo que fue el arte de la Ciudad de México, pero también cómo es que Posada es parte de nuestras vidas", agregó el experto.

José Guadalupe Posada, un personaje anónimo en su tiempo, del que apenas existen unas cuantas notas en la prensa de su época, era don Lupe, un grabador, caricaturista y dibujante que deambulaba por talleres, imprentas, periódicos y revistas haciendo su trabajo, dejándolo regado por doquier y siendo ignorado en vida y también en su muerte, pues falleció en la miseria, y en un olvido tal, que sus restos fueron echados a la fosa común.

Al morir don Lupe, nació Posada, una década después, convirtiéndose en una de las figuras esenciales de nuestra historia, en un héroe cultural que Diego Rivera y, después, Leopoldo Méndez, mitificaron de una manera tan enorme, que ha costado mucho trabajo abrir una brecha que nos permita conocer a un artista más cercano a la realidad.

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