21 de abril de 2013 / 03:24 p.m.

México • El pintor Arturo Rivera (Ciudad de México, 1945) presentó el jueves pasado en el Centro Cultural Rosario Castellanos del FCE el libro-objeto Juegos de lotería (editorial Resistencia), con 60 de sus obras más representativas, con igual número de cartas y 12 tableros para jugar. En la presentación estuvieron Sandra Lorenzano, Óscar de la Borbolla, Ernesto Lumbreras y el propio artista.

Rivera, quien participa en el proyecto El Milenio visto por el arte, se limitó a agradecer al público y la edición: "Les doy las gracias a Sandra, a Ernesto, a Óscar; realmente la lotería la hizo Josefina (Larragoitia), lo único que puse fueron las imágenes, ella vio la imprenta, ella estuvo supervisando e hizo todo".

Frente a un auditorio lleno, entre el que se encontraban el poeta Eduardo Lizalde y el fotógrafo Pascual Borzelli Iglesias, Lorenzano, vicerrectora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, dijo que ha quedado impactada ante la obra de Rivera: "Como todos, me he extasiado ante sus cuadros, me he perdido y he encontrado en ellos; los he amado, pero también los he odiado. He visto mi propio rostro entre los suyos, y he sabido también de mi ceguera. Soy el monstruo que han engendrado sus sueños, el rostro onírico que dejó la serpiente en mi propia adolescencia, la niña de Bacon blandiendo el cuchillo, la liebre que se desangra", comentó.

Sobre la pintura El cangrejo, explicó: "El asesino es ese: el súbito cangrejo que retrocede hasta el origen, el que sabe de la sangre acumulada, de la historia del gen febril; es ese, no otro, el que repite tartamudo tu nombre. Paradojas del árbol moribundo: ser el estigma de su propia vida".

De la Borbolla se refirió al aspecto sórdido del artista: "La esencia de la pintura de Arturo Rivera es compartirnos ese horror y presentarlo como un juego; me parece un horror al cubo".

El escritor recordó que la atracción por jugar la lotería de Rivera le provocó horror, porque para él no es lo mismo la actitud con la que se llega a un museo, a una galería y se observa una obra colgada en la pared de una casa, que abrir un juego como éste y encontrarse con las fuertes imágenes de Arturo. Por ejemplo: la tarjeta de los enanos, en donde en segundo plano aparece una persona aparentemente descuartizada, "me obligó a orientar la mirada con una atención que me hizo ver los cuadros de una forma como nunca antes me había acercado a ellos, con una atención peculiar. El padre de la fenomenología, Edmund Husserl, decía que la actitud multiplica la realidad; cuando voy a ver pintura veo pintura, cuando veo esta pintura me provoca abismo y horror".

Lumbreras definió la obra de Rivera: "Ideal para jugar la vida y la muerte en una noche de San Juan o en un mediodía del fin del mundo, las 60 obras de este pintor, dispuestas en igual número de cartas, nos abren puertas hacia reinos apenas presentidos en la vigilia de la razón. La realidad y la lógica puesta en jaque, nuestras contadas certezas se convierten en un montón de cenizas dispersas por el libre albedrío del viento".

EMILIANO BALERINI CASAL