14 de marzo de 2013 / 12:25 p.m.

Ciudad del Vaticano • El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, designado ayer Papa número 266, tiene con ese nombramiento tres récords históricos: es el primer pontífice jesuita, latinoamericano y que escoge el nombre de Francisco.

Con un perfil diferente al de su antecesor, el obispo de Roma emérito Benedicto XVI, al nuevo jerarca católico de 76 años se le conoce por ser un amante del tango, de la música clásica y aficionado al futbol.

Además de ser un hombre moderado y abierto al diálogo, según mencionan los medios de Buenos Aires, a Bergoglio no le gusta viajar.

En rueda de prensa, Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires, comentó que “es raro” que el nuevo pontífice salga de viaje, y cuando volaba a Roma lo hacía siempre “"en clase turista, y no son pocos los que lo han visto atravesar la ciudad en autobuses o en el ferrocarril subterráneo"”, destacó al referir la sencillez de Bergoglio para desplazarse.

En literatura, le gustan los libros de sus fallecidos compatriotas Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal.

“"Como jefe es muy sencillo, no hace valer el hecho de ser jefe, aunque es un hombre estricto que llama las cosas por su nombre sin ser un vigilante"”, agregó monseñor Raúl Martín, otro obispo auxiliar, en una entrevista concedida a EFE.

Sobre el nombre que escogió, Martín dijo que no le sorprende “"a pesar de que hubiera imaginado que por su raíces jesuitas se hubiera ido por el lado de Ignacio"”.

Martín mencionó que la elección de Francisco pudo ser por el santo de Asís, “"tal vez por su austeridad"”, pero también por otro jesuita y español como San Ignacio de Loyola: el misionero San Francisco Javier.

Profeta en su tierra

Su sólida formación jesuita lo llevó a mantener una tensa relación con los gobiernos del fallecido Néstor Kirchner y de su esposa Cristina Fernández, con quienes se enfrentó abiertamente en temas como la crisis económica y la pobreza.

En Buenos Aires es conocido por su sencillez. La Iglesia argentina destacó que Bergoglio vivía en un apartamento modesto, en el segundo piso del edificio de la curia al lado de la Catedral, en el centro de la ciudad.

Desde ese lugar, por la ventana, fue testigo de la violencia que se vivió en la Plaza de Mayo durante la crisis de diciembre de 2001.

Indignado llamó al ministro del Interior para pedirle que diera instrucciones para que los agentes diferenciaran entre los que violaban la ley y los ahorradores que reclamaban por sus derechos.

De joven, casi adolescente, se tituló como técnico químico, pero decidió ingresar al seminario cuando tenía sólo 20 años y ya vivía con un solo pulmón, pues perdió el otro órgano después de un largo tiempo de padecer problemas respiratorios.

En 1969, luego de obtener una licenciatura en Filosofía y otra en Teología, fue ordenado sacerdote y los años posteriores los pasó como maestro de novicios y profesor en la Facultad de Teología.

Cuatro años más tarde fue elegido representante provincial, un cargo que significaba el punto más alto del escalafón jesuita local y que ocupó hasta 1979.

Relación con Juan Pablo II

En 1979, Bergoglio se identificó plenamente con los nuevos lineamientos que el papa Juan Pablo II le quiso imprimir al Vaticano, alejados por completo de la Teología de la Liberación, lo que lo ayudó a construir el camino que lo llevaría a ser nombrado cardenal.

Antes de su nombramiento como cardenal, Bergoglio enfrentó una etapa de frustración en su carrera eclesiástica, ya que lo enviaron al Colegio Máximo de San Miguel y al de El Salvador a ocupar cargos sin mayor relevancia.

“"La historia lo condena: lo muestra como alguien opuesto a todas las experiencias innovadoras de la Iglesia y sobre todo, en la época de la dictadura, lo muestra muy cercano al poder militar"”, señaló tiempo atrás el sociólogo Fortunato Mallimacci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

En el libro El jesuita, la biografía autorizada del ahora Papa, se cuestiona si “"es Bergoglio un progresista, un teólogo de la liberación"”, y aclara que “"no, es un tercermundista que cuestiona al FMI y al neoliberalismo"”.

Asimismo, como cardenal siempre rechazó las bodas gay y la legalización de las drogas.En el cónclave de 2005, cuando era arzobispo de Buenos Aires, pidió a los cardenales electores que no votaran por él para ser pontífice, lo que inclinó la mayoría de los sufragios a favor de Joseph Ratzinger.

Pide bendiciones

Francisco, después de ser nombrado obispo de Roma, comenzó su pontificado desde el balcón de San Pedro con un gesto inédito: pidiendo al mundo que bendijera a su Papa antes de que él impartiera la bendición a todos.

Un gesto sorprendente, casi una revolución para el líder de mil 200 millones de católicos, de los cuales casi la mitad reside en América Latina.

“"Comenzamos este camino obispos y pueblo, un camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a toda la Iglesia. Oremos siempre los unos por los otros y todos por el mundo. Para que haya una gran fraternidad. Que este camino de Iglesia que hoy comenzamos y en el que me ayudará mi cardenal vicario, aquí presente, sea fructuoso para la evangelización"”, declaró.

“"Os pido un favor. En lugar de que el obispo bendiga al pueblo, quiero que la plegaria del pueblo pida la bendición para su obispo"”, propuso.

“"Recen por mí y nos vemos pronto. Mañana pediré a la Virgen que proteja Roma. Buenas noches a todos y que descansen"”, concluyó Bergoglio su discurso desde el balcón papal.

Antes había pedido una bendición para su predecesor Benedicto XVI, algo que no ocurría desde hacía siete siglos.

“"Quiero antes que nada pedir una oración para nuestro papa emérito Benedicto XVI. Oremos para que el Señor lo bendiga y la Virgen María lo proteja.” habló con Ratzinger

El papa Francisco habló por teléfono con el pontífice emérito Benedicto XVI, a quien pronto visitará en la residencia estival del Vaticano en Castel Gandolfo, 25 kilómetros al sur de Roma, indicó ayer el portavoz Federico Lombardi.

En su primera conferencia de prensa tras la elección de Jorge Mario Bergoglio como líder de la Iglesia, el portavoz se dijo conmocionado y sorprendido por la valentía de los cardenales de elegir, por primera vez, a un Papa latinoamericano.

Lombardi, que también es jesuita, dijo que el sábado a las 11:00 horas (10:00 GMT), el Papa recibirá a la prensa internacional en el Aula Pablo VI, y la misa de inauguración del pontificado será el martes 19 a las 08:30 GMT en la Plaza de San Pedro.

El Habemus Papam, en twitter

El Vaticano informó ayer al mundo que ya tenía un nuevo Papa no solo a través del humo blanco que salió de la chimenea de la Capilla Sixtina, sino que también anunció la noticia a través de la red social Twitter, haciendo uso así de las nuevas tecnologías.

Con un lacónico “"Habemus Papam"”, la cuenta oficial del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales de la santa sede (@PCCS_VA) dio a conocer el éxito de las votaciones en el cónclave de los 115 cardenales electores en la Capilla Sixtina, después de la tercera tanda de escrutinios que comenzó ayer.

El mensaje fue lanzado a la red social a las 19:09 hora local (18:09 GMT), inmediatamente después de que el humo blanco comenzara a salir de la chimenea ante una plaza de San Pedro abarrotada por los fieles, a pesar de la lluvia.

En el tuit, el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales incluyó, además, emoticons (dibujos que se utilizan en la web) que simbolizan abrazos.

Poco después de este mensaje, publicaron otro con una fotografía tomada desde la misma Plaza de San Pedro, en el que se muestra la imagen de la gente que esperaba conocer la identidad del cardenal que sustituirá a Benedicto XVI, quien renunció el 28 de febrero. (EFE/Ciudad del Vaticano)

EUGENIA JIMÉNEZ Y AGENCIAS