6 de junio de 2013 / 07:27 p.m.

Monterrey • Hace un siglo apareció la primera edición de este libro. José Enrique Rodó había publicado antes: La novela nueva (1897), El que vendrá (1897), Rubén Darío (1899), Ariel (1900), Liberalismo y jacobinismo (1905) y Motivos de Proteo (1909). En El mirador […] , el autor continúa en su línea ensayística del modernismo hispanoamericano, lleno de un idealismo vitalista y espiritualista.

La literatura de Rodó se inscribe en lo que se ha denominado la “prosa de ideas”, donde, junto con éste, destacan el argentino José Ingenieros y el mexicano José Vasconcelos.Para Emir Rodríguez Monegal, la influencia de Rodó y de los escritores de su generación será después asumida por escritores como Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, José Carlos Mariátegui y Ezequiel Martínez Estrada (Narradores de esta América, Tomo I, Trópicos 40, Aldafil, Caracas, 1993, p. 15).

José Enrique Rodó nació en Montevideo, Uruguay, el 15 de julio de 1871 y murió en Palermo, Italia, el 1º. de mayo de 1917, mientras se desempeñaba como corresponsal de una publicación argentina. Podemos decir que fue un autodidacta. A la temprana edad de cuatro años, con la ayuda de su hermana, aprendió a leer. Cuando tenía 14 años perdió a su padre y hubo de trabajar en un estudio de escribanos y dedicarse al periodismo. En 1895, junto con otros escritores, fundó la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales. A pesar de que nunca terminó estudios universitarios, fue nombrado profesor de Literatura en la hoy Universidad de la República.

El mirador de Próspero es una colección de 45 artículos, discursos, cartas y ensayos, que van de 1895 a 1912 y abordan temas biográficos, filosóficos, bibliográficos, literarios, naturalistas, laborales, políticos, culturales, americanos y religiosos. Listo algunos de ellos: en “La gesta de la forma” escribe sobre la prodigiosa transformación de las palabras al conjuro del artista; en “La enseñanza de la literatura” hace la distinción entre el escritor y el retórico, agregando que el subjetivismo poético es medular en la literatura; en “Bolívar”, apunta que “[…] él quedará para siempre como su insuperado Héroe Epónimo”; “A Anatole France” es su discurso ante la visita del escritor francés, reconociendo su magisterio espiritual.

Escribe Enrique Krauze sobre el uruguayo: “A principios de febrero concluye su tercera legislatura. Al estallar la guerra renuncia a la redacción del diario en que trabaja, por la disimulada germanofilia del periódico. Ahora la pesadumbre no es personal, sino universal. Rodó siente como propia la ruptura de Occidente, la destrucción del mundo clásico para el que había proyectado un futuro americano” (Redentores: ideas y poder en América Latina, Debate, México, 2011, p. 63).

Otros libros de Rodó, publicados póstumamente, son: El camino de Paros (1918), Rubén Darío 2 (1920), Epistolario (1921), Nuevos motivos de Proteo (1927) y Últimos motivos de Proteo (1932).

JOSE ROBERTO MENDIRICHAGA (Monterrey, 1944) es maestro en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Cultiva el ensayo, la reseña y la biografía. Es autor de los libros: Macario Pérez, maestro de siempre (Oficio, 1994), Alfonso E. García Leal, el empresario y el hombre (Santa Lucía, 1996), Aproximación a la crítica literaria (UDEM, 1998), La ideología en la obra de Ramón López Velarde (UANL, 1999) y Jesús y Vique Llaguno, una pareja inolvidable (Font-UDEM, 2011).Ha sido maestro en el Colegio de Letras de la FFyL de la UANL, impartiendo cursos como Literatura Universal y es maestro en la Universidad de Monterrey, donde ha coordinado el Taller de Creación Literaria e impartido los cursos de Literatura Mexicana y Literatura Universal Siglo XIX. Colabora en Milenio Monterrey y en Armas y Letras.

JOSÉ ROBERTO MENDIRICHAGA