28 de marzo de 2013 / 11:08 p.m.

México.- El disfrute de las vacaciones es uno de los momentos más esperados del año. Habitualmente, en Semana Santa, las familias planifican viajes para divertirse en otros ambientes, en especial los playeros, que no deben verse arruinados por imprevistos de última hora o problemas de salud que pueden prevenirse.

Algunas enfermedades infectocontagiosas aumentan su incidencia en la época de vacaciones, sobre todo en zonas costeras.

El doctor Alejandro Rísquez, médico pediatra y epidemiólogo, afirma que existen diversas maneras de prevenir enfermedades infecciosas, como tétano, influenza estacional, neumonía, sarampión, rubéola, parotiditis y hepatitis A y B, que pueden impedir el disfrute pleno de unas merecidas vacaciones.

Entre las medidas aconsejadas se encuentran lavarse las manos constantemente –especialmente luego de ir al baño–, utilizar geles antibacteriales instantáneos, taparse la boca al estornudar o toser y colocarse las vacunas indicadas por el especialista de su confianza.

Asimismo, el galeno explica que "otras vacunas importantes que pueden ser contempladas por los viajeros son las de la fiebre tifoidea, rabia y meningococo. Incluso, la vacuna de la fiebre amarilla es obligatoria para ingresar en algunos países y exige certificado internacional de vacunación".

Los amantes de las costas, islas y ríos deben tener mucho cuidado con la hepatitis A, pues este virus se transmite principalmente por la ingesta de bebidas o alimentos –especialmente los provenientes del mar– contaminados por heces fecales de una persona infectada.

La enfermedad está estrechamente asociada a la falta de agua potable y a una mala higiene de los individuos que trabajan con la manipulación de productos alimenticios. Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran aproximadamente 1,4 millones de casos de hepatitis A en todo el mundo.

El también profesor, explica que "la vacuna contra la hepatitis A es recomendable para estos viajeros, pues evita el riesgo de contraer infecciones transmitidas por crustáceos y mariscos típicos de las comidas costeras".

Además de la hepatitis A, también existe la hepatitis B. Su transmisión principal es por vía sexual o transfusiones sanguíneas y se calcula que actualmente hay aproximadamente 2000 millones de personas infectadas por esta enfermedad en todo el mundo, según cifras de la OMS.

Igualmente, el especialista asegura que los viajeros pueden colocarse esquemas rápidos de vacunación contra la hepatitis A y B. Pero de no tenerlos, Rísquez recomienda visitar al médico para que este le indique cuáles son las vacunas que debe colocarse y las dosis necesarias.

Asimismo, reitera que "vacunarse es una de las medidas de autoprotección más efectivas que existen. Si una persona se protege, también lo hace con su entorno familiar y social".

Redacción