14 de abril de 2013 / 01:38 a.m.

La Cruzada Nacional Contra el Hambre no debe sólo ser un programa asistencialista, advirtieron los obispos del país al considerar que “se ha mal entendido la pobreza” y no se ha logrado que millones de mexicanos salgan de ésta.

Desde hace muchos años la iglesia católica trabaja para combatir el problema del hambre desde las parroquias a través de la organización Cáritas afirmó el obispo Domingo Díaz Martínez, de Tulancingo, Hidalgo al señalar que se crean bancos de alimentos en los que participan los mercados públicos, aunque, no se tenga contacto con el gobierno.

El obispo Óscar Campos Contreras, de Tehuantepec, Oaxaca, afirmó que la jerarquía católica siempre estará dispuesta para apoyar cualquier iniciativa que vaya a favor de la persona, de la dignidad y su desarrollo.

Y adelantó que los obispos “estaremos atentos a todas esta campañas y cruzadas que ayuden a que las personas se convierten en sujetos de su desarrollo que ninguna campaña genere objetos”.

Por su parte Adolfo Castaño, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, destacó que los planes que se diseñan no deben ser “asistencialistas” y deben buscar como apoyar e impulsar para que las personas se involucren en su desarrollo.

Los obispos también se pronunciaron por brindar una atención al campo, porque “desde años decimos que debemos producir lo que consumimos, pero al campo no se le ha puesto el cuidado que requiere” se le ha olvidado.

Eugenia Jiménez