AP
9 de diciembre de 2013 / 02:05 p.m.

Oklahoma City.- En su celo por mantener intacta su fe en la plaza pública, los conservadores en Oklahoma pueden haber abierto sin querer la puerta a una amplia gama de grupos religiosos, como los satanistas que tratan de colocar una estatua junto al monumento a los Diez Mandamientos en la escalinata de la Legislatura estatal.

El foro legislativo, controlado por los republicanos en este estado, la hebilla del llamado Cinturón de la Biblia, autorizó en 2009 el monumento a los Diez Mandamientos, que se colocó en terrenos del Capitolio el año pasado a pesar de críticas de expertos jurídicos, quienes cuestionaron su constitucionalidad. El capítulo de Oklahoma de la Asociación Nacional para la Defensa de los Derechos Civiles (ACLU) ha presentado una demanda para que eliminen el monumento.

Pero el Templo Satánico, organización con sede en Nueva York, vio una oportunidad y notificó a la Comisión de Preservación del Capitolio estatal que desea donar un monumento y planea presentar uno de varios diseños este mes, dijo Lucien Greaves, portavoz del Templo.

"Creemos que todos los monumentos deben tener buen gusto y respetar las normas de la comunidad", escribió Greaves en una carta a funcionarios estatales. "El monumento que proponemos, como homenaje al Satán histórico y literario, respetará estas directrices".

Greaves dijo que un diseño potencial tiene un pentagrama, símbolo satánico, mientras que otro tiene por fin ser una presentación interactiva para los niños. Agregó que espera que el monumento, si los funcionarios de Oklahoma lo aprueban, costaría unos 20.000 dólares.

El representante Mike Ritze, republicano por Broken Arrow, quien dirigió la campaña por el monumento a los Diez Mandamientos y cuya familia ayudó a pagar los 10.000 dólares que costó, declinó comentar sobre la propuesta del Templo Satánico, pero Greaves le dio crédito a Ritze por abrir la puerta a la propuesta del grupo.

"El está ayudando al avance de la agenda satánica mucho más de lo que nosotros pudiéramos lograr", dijo Greaves. "Uno no ve muchos templos satánicos por ahí, pero cuando se nos abre la puerta a los espacios públicos, nos van a ver".

La Legislatura de Oklahoma ha tomado otros pasos que muchos creen hace menos clara la línea divisoria entre la Iglesia y el Estado. El presidente de la Cámara estatal dijo que desea construir una capilla en el Capitolio para rendir homenaje a la "herencia judeocristiana de Oklahoma". Y varios legisladores han dicho que desean permitir la colocación de nacimientos y otros símbolos religiosos en las escuelas públicas.

El representante Bobby Cleveland, quien planea presentar uno de esos proyectos de ley el próximo año, dijo que muchos cristianos opinan que son objeto de críticas como resultado de lo políticamente correcto. Cleveland desestimó la noción de levantar un monumento a Satán en el Capitolio.

"Creo que estos satanistas son un grupo diferente", dijo Cleveland, republicano por Slaughterville. "Se les coloca bajo la categoría de locos".

Brady Henderson, director de asuntos jurídicos de la ACLU en Oklahoma, dijo que si los funcionarios estatales permiten un tipo de expresión religiosa, deben permitir expresiones alternas, aunque expresó que una mejor solución sería no permitir ninguna en propiedades estatales.

"Preferimos ver que los funcionarios del gobierno de Oklahoma trabajen para servir fielmente a nuestras comunidades y mejoren la vida de los habitantes de Oklahoma en vez de levantar monumentos de granito para mostrarnos lo virtuosos que somos", dijo Henderson. "Pero si se permite que el monumento a los Diez Mandamientos, con su mensaje fuertemente cristiano, permanezca en el Capitolio, no se puede rechazar el monumento del Templo Satánico porque sea de una visión religiosa diferente".