19 de agosto de 2013 / 01:41 p.m.

En algunos centros bibliotecarios se resguardan tesoros que cuentan la historia de nuestro país: la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, por ejemplo, resguarda los códices Chavero de Huexotzingo, Colombino, Huamantla, Sigüenza y la Matrícula de Tributos. 

En el Centro de Estudios Históricos de México Carso se encuentran documentos como un Catecismo Testeriano, que data de 1524; el Códice Totomixtlahuaca, de 1570, y el libro en náhuatl Huey tlamahuizoltica, de 1649, considerado además un documento clave para la historia guadalupana.

Tesoros bibliográficos que ahora pueden ser consultados al formar parte de un programa que pretende resguardar de forma electrónica parte de la memoria de México: la Biblioteca Digital Mexicana (BDMx), en la que participan el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Centro de Estudios de Historia de México CEHM-Carso y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

""Para proteger el tesoro tenemos un planteamiento modesto, que es el de reproducir documentos”, explica la doctora Andrea Martínez Baracs, coordinadora de la BDMx. “La idea de atesorar documentos históricos, sobre todo en manos de particulares, es una idea bastante equivocada; lo que es valioso de un documento es darlo a conocer, si queda dentro de una gaveta, de una caja, pues no sirve de nada y probablemente termine perdiéndose, por los herederos, las lluvias, las goteras, el fuego…""

El proyecto se inició en el 2010, bajo el auspicio de la Unesco, dentro del programa de la Biblioteca Digital Mundial, bajo la certeza de que la mejor manera de proteger los documentos históricos, de aprovechar los tesoros documentales, es dándolos a conocer, sin mayor propósito que mostrarlos a todo el público, no necesariamente a los especialistas.

""Eso es lo que hace que sea un proyecto benigno, barato y valioso, porque finalmente damos a conocer los documentos al mayor número posible, porque nosotros no trabajamos masivamente"", reconoció la profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social

Una mirada

La idea es aprovechar que cada una de las instituciones tiene su propio plan de digitalización, para que desde ahí venga la selección del documento, el cual debe tener ciertas características para ser tomado en cuenta dentro de la Biblioteca Digital Mexicana —cuyo portal electrónico eswww.bdmx.mx—, porque no se trata de competir, por ejemplo, con los centenares de miles de documentos que ya ha digitalizado el Archivo General de la Nación, explica Martínez Baracs.

""Tienen que ser documentos muy especiales, que se expliquen en sí mismos, sin tener que ver todo lo que los acompaña, y puedan hablarle a un público amplio y enriquecerlo: si es un documento cuyo contenido se resume en una línea, como un acta de nacimiento, para qué ponerlo"", a decir de la doctora en Historia.

Entre los ejemplos se refiere al Códice Sierra, perteneciente a la Biblioteca Lafragua de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), que está en español antiguo, con la numeración y los cálculos aritméticos de la época colonial, pero además está en náhuatl y tiene signos calendáricos mixtecos.

""Si ese documento se ve en una escuela tiene un valor inagotable, por lo que queremos ofrecer documentos que en sí mismos hablen y tengan esa riqueza cultural.""

Una de las características de la Biblioteca Digital Mexicana es que permite hacer recorridos para los no especialistas, pero si alguna institución solicita algún documento en particular, se le ofrece con una resolución más amplia, pues de lo que se trata es de cumplir con un esfuerzo de difusión de las riquezas documentales del país.

La BDMx no cuenta con cifras exactas de cuántas visitas recibe su portal, pero sí de sus seguidores en Twitter, alrededor de 700, lo que esperan se incremente ante una apuesta que no va hacia los investigadores.

— JESÚS ALEJO SANTIAGO