23 de julio de 2013 / 05:58 p.m.

""La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento en que se presenta"", solía decir el escritor francés Alejandro Dumas, recordado por su célebre novela "El conde de Montecristo", cuya historia ha trascendidogeneraciones y sido llevada lo mismo al cine que a la televisión.

Su personaje "Edmundo Dantés" vive incluso en las máximas que dejó a lo largo de su obra, entre las que se recuerdan aquellas que rezan que "para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio", o la de "no estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo", que han sido recopiladas por el sitio en Internet "Proverbia.net".

Alejandro Dumas nació el 24 de julio de 1802, en la localidad francesa de Villers-Cotterèts, se vio obligado a abandonar sus estudios a temprana edad a causa de la muerte de su padre, lo cual lo obligó a emplearse como mensajero, vendedor de tabaco y pasante de un notario, para aportar al sustento de su familia.

De acuerdo con el portal electrónico , en 1823, con apenas 21 años, Alejandro Dumas, quien había sido pasante de abogado, viajó a París lleno de ambiciones literarias y se dedicó a escribir para el duque de Orleáns, puesto que obtuvo por recomendación del general Foy.

A partir de 1825, editó poemas y relatos largos, además de representar espectáculos en teatros de variedades. No obstante, su carrera como dramaturgo inició en 1829, tras escribir "Enrique III y su corte", primera manifestación de la nueva generación literaria romántica, anticipándose un año a la obra "Hernani", de Víctor Hugo.

Inspirado por el escritor del Romanticismo británico, Walter Scott, en 1832 comenzó a escribir novelas históricas, que en un principio no fueron bien aceptadas por la crítica. Sin embargo, tras la aparición de "Los tres mosqueteros", en 1844, Dumas dio un salto a la fama.

Los lectores comenzaron a pedir sus obras y el escritor recibió grandes cantidades de dinero, que lo motivaron un periodo de amplia producción literaria.

Trabajó incontables horas al día y con la ayuda de varios colaboradores, entre ellos, el historiador Auguste Maquet, con quien trabajó de 1839 a 1851, escribió 80 novelas, entre las que destaca: "El conde de Montecristo".

Sus obras frecuentemente trasladadas al teatro, lo llevaron en 1847 a fundar el Théâtre Historique, en París, negocio que a causa de las deudas cerró sus puertas cuatro años más tarde.

Según la crítica, el escritor francés se caracterizó por una enorme vitalidad, la cual lo llevó a probar diversos géneros tales como: el ensayo histórico, en el que no destacó, y en el reportaje, donde incursionó con la serie "Impresiones de viaje" (1835-1859).

Respondiendo a su interés por la política, fue nombrado capitán de la Guardia Nacional parisina, pero se enemistó con Luis Felipe y tras un estrepitoso escándalo en las Tullerías rechazó el nuevo régimen y volvió a la literatura.

Luego de dos fracasos electorales sucesivos, en marzo y junio de 1848, en 1851 huyó de sus acreedores, exiliándose en Bélgica, donde redactó sus apasionantes y pintorescas memorias y compuso nuevas novelas de aventuras.

En 1853 regresó a Francia y fundó la revista satírica "El mosquetero", que se transformó cuatro años más tarde en "El Montecristo", no obstante, ante la continúa censura de Napoleón III abandonó de nuevo su país natal y se sumó a la expedición de Garibaldi en Sicilia, Italia en 1860.

En este periodo se desempeñó como el encargado de comprar armas para el revolucionario italiano y se instaló, durante cuatro años, en Nápoles, donde Garibaldi lo nombró conservador del museo de la ciudad.

Distanciado del cardenal Francesco Zamparini, Dumas fue expulsado por los napolitanos, y ya en París impulsó nuevos intentos periodísticos, que abortaron al poco tiempo.

El portal en Internet "literatura.itematika.com" señala que el prolífico escritor, autor de más de mil 200 obras, vivió arruinado los últimos años de su vida, en casa de su hijo, el también escritor Alejandro Dumas, donde murió el 5 de diciembre de 1870, a los 68 años de edad.

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