18 de febrero de 2014 / 12:42 a.m.

Todo líder del país anfitrión de los juegos se siente obligado de acudir a las pruebas, pero el gusto hacia el deporte que tiene Putin hace que sus visitas sean algo más que protocolares.

"Se nota que es un fanático del deportivo y eso le da otra dimensión", dijo el portavoz del Comité Olímpico Internacional, Mark Adams.

Las apariciones de Putin en Sochi también habrían ayudado a ablandar su imagen de un rígido autócrata ante los extranjeros. "Fue la primera vez que le he visto sonreír", dijo Josh Straub, un visitante canadiense, en referencia a la visita del mandatario ruso a la Casa Canadá en los juegos.

Pero Livia Rickli, residente de Amsterdam, no se dejó seducir. "En Holanda no pasamos por alto la cuestión de los gays, así que no somos tan buenos amigos" con Putin, dijo. "Ahora, se da una vuelta por acá y, de repente, es muy simpático".

Durante los juegos, Putin ha tenido que mostrarse exultante en la victoria, aceptar derrotas y no fanfarronear ante los rivales.

Putin mostró esas virtudes el viernes en una visita "sorpresiva" a la Casa de Estados Unidos, la sede en Sochi del Comité Olímpico Estadounidense.

Aunque Putin mantiene marcadas diferencias con Washington, en asuntos como misiles nucleares y derechos humanos, se cuidó de evitar una confrontación en su visita. Se esforzó en elogiar al equipo de Estados Unidos y hasta destacó que los rusos admiran a los jugadores de hockey estadounidenses, el deporte en el que ambos países mantienen su rivalidad más intensa.

AP