4 de marzo de 2014 / 04:26 p.m.

El capitán del FC Barcelona, Carles Puyol, no ha podido cumplir un sueño que se marcó hace unas temporadas, como era el de llegar en activo a los 40 años, objetivo que se puso en horizonte, aunque siempre puso como condición irrenunciable no arrastrarse por los campos.

Con el adiós anunciado hoy, el gran capitán del Barça en el último decenio no podrá emular a un jugador en el que siempre se reflejó, el italiano Paolo Cesare Maldini, quien sí que llegó a los 40 como profesional (AC Milan),

El gran capitán del Barcelona, indiscutible líder dentro del vestuario, y todo pundonor en el campo, ha puesto hoy fecha a su retirada -final de la temporada-, y lo ha expresado de forma discreta, en una conferencia de prensa que no estaba programada en el club, ya que la mayoría de los barcelonistas están con sus selecciones y el club catalán, que había fijado esta tarde un entrenamiento, no había previsto que ningún jugador acudiese ante los medios.

Es más, la discreción de Puyol le ha llevado a acudir en solitario a la sala de prensa, sin sus compañeros y amigos, muchos de los cuales llevan con él toda una vida futbolística en el Barça, y que hoy se encuentran en la selección, como por ejemplo Víctor Valdés y Xavi Hernández, entre otros, convocados con España.

"Quiero jugar hasta los cuarenta, pero no pienso arrastrarme", dijo convencido a finales de 2012 un Puyol que desconocía que estaba a punto de padecer un calvario por culpa de su rodilla, que le iba a hacer vivir la peor de las pesadillas, ya que al fin y al cabo ha sido su lastre.

El jugador ha sido muy sincero y directo siempre, incluso cuando ha podido aprovecharse de una ampliación de contrato, y su mentalidad responsable le ha llevado a frenar todas las negociaciones y ofrecerse al club en su máximo nivel.

Sucedió en su última firma, que detuvo porque se lesionó del brazo, y sólo cuando se recuperó su representante, Ramon Sostres, retomó las negociaciones para firmar el último acuerdo.

Incluso en éste, Puyol le dejó claro al anterior presidente, Sandro Rosell, que si no podía dar el 100 por cien de su capacidad, el acuerdo sería papel mojado porque no seguiría en el Barcelona, arrastrándose, como muchas veces ha subrayado.

"Les he dicho que yo quiero seguir jugando y tengo muy claro que no me voy a arrastrar. Puedo firmar uno, dos o cinco años, pero en el momento que no me sienta bien lo voy a dejar, aunque tenga contrato en vigor", aseguró un Puyol convencido a finales del 2012 que quería retirarse en el Barcelona, pero sin ser una carga para el equipo de su vida.

Un jugador de las condiciones y carácter como Puyol, que en todas las acciones en el campo las vive al límite, perder ese punto de fuerza ha sido letal para un futbolistas cuya bravura está por encima de la técnica.

Con cuatro lesiones de rodilla y una reciente en el brazo, uno de los jugadores más respetados en el Camp Nou en los últimos decenios, no ha podido derrotar a uno de los rivales más inexpugnable que se le ha presentado como ha sido que su cuerpo le haya dicho basta.

La última vez que Puyol pasó por el quirófano fue en junio del 2013 cuando se operó de un quiste de Baker en la rodilla derecha -había pasado por el quirófano el marzo anterior; tres meses de baja-, que le mantuvo 220 días alejado de los campos, y regresó a mediados de octubre, con la temporada actual ya arrancada.

Con sólo 22 partidos jugados la temporada anterior, Puyol inició la presente con un nuevo técnico -el argentino Gerardo 'Tata' Martino-, que le recibió con los brazos abiertos, ya que depositó en él las máximas expectativas, ya que ante la paupérrima nómina de centrales dijo que Puyol debía ser como el fichaje en el mercado de invierno.

No obstante, el estado físico del jugador volvió a estar muy por debajo de sus expectativas y a pesar de ser titular en algún partido, nunca acabó por volver a ser el central indiscutible, al disputar sólo una quincena de partidos (5 en Liga, 6 en Copa y 1 en la Liga de Campeones).

En su decimocuarta temporada como jugador del primer equipo, Puyol no podrá retirarse en su equipo a los 40 años. Su rodilla derecha le ha jugado una mala pasada, aunque en los tres meses que le quedan como barcelonista aspirará, entre los tres títulos a los que aspira el Barça, a su mar su vigésimo segundo título como culé.

AGENCIAS