27 de abril de 2013 / 03:04 p.m.

México • Enclavada entre las colonias Valle Gómez, 7 de Noviembre, Río Blanco y Bondojito, se encuentra Cauce Ciudadano, asociación civil formada por pandilleros que, a través de talleres y programas de educación popular, logran intervenir de manera directa con niños y adolescentes para alejarlos de la delincuencia.

En el lugar se usa música como estrategia para alejar a los jóvenes del crimen, de las drogas, de las mafias. El rap como vehículo para sensibilizar y escuchar.

La atención la brinda "gente que pertenece a las pandillas y nosotros tratamos de desmovilizar", comentó Maru Tumalán, creador y facilitador del taller de rap, proyecto que inició un año y medio atrás, en donde se les enseña a los alumnos a rapear, pero también habilidades para salir adelante en la vida, como escribir una rima y conocer sus derechos; además, el trabajo en un estudio de grabación como una forma de empoderamiento.

Para Sadéh, alumno del taller, el rap "es una expresión, un medio de vida; es un pensamiento". Y con la seguridad que le ha dado cantar, componer, presentarse ante el público, afirma que desde que se acercó a Cauce Ciudadano ve la vida de manera distinta, “no en todos los ámbitos, pero sí en mi forma de vestir, mi actitud, de ser con los demás, como persona".

El proceso de intervención que manejan se basa en la promoción, la prevención y la atención. "Después la rehabilitación, si hace falta —señala El Maru—, porque aunque nuestro objetivo es alejar a los jóvenes del crimen antes de que comiencen a delinquir, se metan a una pandilla o se droguen, si ya entraron en ello aquí los ayudamos a salir de esa situación".

En la sencilla casa de dos pisos ubicada en la delegación Gustavo A. Madero, el taller de rap se imparte de martes a jueves por la tarde. Los alumnos han aprendido a escribir letras donde plasman lo que llevan dentro. Como dice Tumalán, "todo mundo habla de mierda, de violencia; nosotros buscamos que estos vatos tengan herramientas para transmitir algo positivo".

El objetivo se ha logrado. Entre los jóvenes está Tonni Frank, quien narra que, aunque tiene padres, "a veces me siento vacío, solo; pero cuando vengo aquí puedo cambiar y ser alguien mejor. Las mías son letras de la vida cotidiana, del amor, de situaciones agradables; historias que le gusten a la gente, pegajosas. Maru me dijo: ‘Sácalo todo del corazón’. Así lo hice".

El taller de rap se ha convertido en un proyecto musical llamado Rango Jaguar, el cual ha germinado en un disco, el cual saldrá a la venta a finales de abril. Emiliano Rivera, su productor, afirma que ahora cantan y piensan como una unidad, situación que también les aporta beneficios. Su éxitos son una canción sobre el bullying y el tema colectivo "Solo entre sueños".

Ivonne, la única mujer del grupo, rapea muy bien y compuso uno de los 13 temas del álbum. Dice sentirse cómoda entre los chicos. Sus letras tienen que ver con un amor mal correspondido y su antigua adicción: "Pensaba que la solución era drogarme. Al entrar aquí, vi que para poder expresar lo que yo sentía no tenía que llamar la atención de esa forma, sino realizando cosas que dieran fruto".

Zeus Ortiz, uno de los estudiantes más avanzados, reveló que sus anhelos se han vuelto realidad: "A veces con los compas imaginaba estar arriba de una tarima, cantando, produciendo incluso con un grande, como Dr. Dree. Cuando encontramos el taller, nuestros sueños, de la noche a la mañana, se volvieron realidad". Tezka y Erre, también integrantes de Rango Jaguar, coinciden con él.

Para mayor información sobre este movimiento se puede consultar la página webwww.cauceciudadano.org.mx, y a través de las redes sociales en el Facebook Rango-Jaguar.

VERÓNICA MAZA BUSTAMANTE