31 de diciembre de 2013 / 12:04 a.m.

Egipto - Tan pronto como comenzó la música, la joven con velo comenzó a mover la cabeza marcando el ritmo, levantó las manos para hacer que el público batiera palmas y comenzó a cantar un rap sobre algunos de los mayores retos sociales que enfrentan las mujeres en el mundo árabe.

En el escenario del programa de televisión "Los árabes tienen talento" en el Medio Oriente, Myam Mahmud, de 18 años, cantó sobre el acoso sexual, el trato de las mujeres como ciudadanos de segunda clase y las expectativas de la ciudad de cómo deben comportarse las jóvenes.

La adolescente egipcia no ganó en el programa -la eliminaron en las semifinales- pero logró colocar en el candelero algo mayor. "Yo quería decir a las jóvenes en Egipto y otras partes que no estamos solas, que tenemos los mismos problemas, que no podemos quedarnos calladas, que tenemos que levantar la voz", declaró Mahmud.

En Egipto, un país donde la política ha acaparado los titulares en los últimos tres años, se ha dedicado poco espacio a los problemas sociales. Así que Mahmud, estudiante de primer año de Política y Economía en la Universidad 6 de octubre en un suburbio de El Cairo, decidió llamar la atención sobre los derechos de la mujer con el rap.

"Todo el mundo habla de política, pero nadie toca los temas más importantes para mí", dijo Mahmud, quien agregó que sus canciones se basan en la comunidad que la rodea y que algunas veces le cuentan de sus problemas y ella les da una voz.

"Muchas adolescentes quieren decir lo que yo canto, pero no pueden por muchas razones", dijo.

"Yo hablo por ellas". Uno de los mayores problemas para las mujeres en Egipto es el acoso sexual. Un informe de la ONU dado a conocer en abril expresó que el asunto ha llegado a "niveles sin precedentes" y que 99,3% de las mujeres del país reportan que han sido objeto de acoso sexual.

"No hay una sola mujer en Egipto que no haya sido acosada, sim importar cómo luzca", dijo Mahmud. "Tan pronto como nace una niña en Egipto es reprimida con todo tipo de presiones". Parte del problema, dijo Mahmud, es que las mujeres no hablan contra el acoso. "Yo quisiera que no nos quedáramos calladas sobre nuestros problemas", dijo.

"Tenemos que luchar por nuestras libertades, nadie nos las dará". Y las letras de las canciones toman el toro por los cuernos. "Algunas de nosotros ven una respuesta en ocultarnos", dice una canción.

"Pero mi cuerpo es sólo mío". Las iniciativas para combatir el problema han aumentado en los últimos meses en Egipto, donde grupos de voluntarios han comenzado a proteger a las mujeres en protestas callejeras.

En la otra parte del debate están los clérigos conservadores que culpan a las mujeres y dicen que invitan al acoso sexual al mezclarse con los hombres. El tema está, al menos en parte, vinculado con las expectativas que muchos hombres en Egipto, un país religiosamente conservador, tienen sobre la mujer y su papel en la sociedad.

Mahmud, con su discreta confianza en sí misma y animados espectáculos en un género que ha ganado más aceptación entre los jóvenes egipcios en años recientes, ha impugnado esas expectativas.

Ella dijo que ha recibido numerosos mensajes después de presentarse en televisión en que la acusan de tergiversar el islam con su atuendo -un velo rojo- y su actitud. Pero la joven desestimó las críticas al decir que "la religión nunca ha sido una limitación: nosotros ponemos las limitaciones".

"El velo nunca ha sido un problema para mí porque es mi decisión", dijo. "Si voy a agregar algo a mi vida, tiene que estar acorde con mis decisiones iniciales".

Agencias