6 de agosto de 2014 / 11:08 p.m.

 

El guardameta  mexicano podría verse perjudicado por su estilo de juego.

 

En los últimos días, el portero mexicano Guillermo Ochoa sorprendió a la opinión pública con su fichaje por el Málaga de España.

A pesar de marcar historia, como el primer portero mexicano que jugará en la Liga, su contratación con los "Boquerones" desató varias quejas de la afición mexicana, al considerar que el portero tricolor debió fichar por una escuadra de mayor nivel.

El ex cancerbero del América tuvo una destacada participación el Mundial Brasil 2014, especialmente en el empate 0-0 ante el cuadro anfitrión, lo cual desató rumores sobre el interés del Olympique de Marsella y el Milán, cuadros con más reconocimiento que el conjunto hispano.

Ochoa podría verse afectado por su estilo de juego, ya que pese a destacar en el fútbol aéreo, el meta azteca nunca ha destacado por el buen control de balón con los pies, una premisa básica en el fútbol actual.

El dominio de balón con los pies por parte de los arqueros, que 20 años atrás llegó a ser considerado como una falta de profesionalismo hasta tachado como una locura, es uno de los requisitos actuales para los arqueros de elite.

El estilo dado a conocer por porteros como el colombiano Rene Higuita, vio su máxima expresión en la última edición de la Copa del Mundo, teniendo como mayor exponente al cancerbero campeón del orbe Manuel Neuer.

Otros porteros que destacaron por su control de piernas fueron el tico Keylor Navas, recién fichado por el Real Madrid, y el compatriota de Higuita, David Ospina, nuevo arquero del Arsenal de la Premier League inglesa, al igual que el chileno Claudio Bravo, quien defenderá el arco del Barcelona la próxima campaña.

El balompié moderno, obliga al portero a ser el primer hombre de ataque, que la ofensiva nazca desde el arco, siendo uno de los principales ejemplos el Barcelona de Pep Guardiola, cuyos ataques iniciaban de los pies de Víctor Valdés, motivó que le valió ser calificado por Guardiola como "el jugador más importante de Barcelona".

Este dominio del balón permite a los equipos adelantar sus líneas, tener una mentalidad más ofensiva, permitiendo una mayor espectacularidad en su juego y mayor dominio del balón.

El mismo cuadro catalán y la selección de Alemania, son los máximos exponentes de estas teorías en la actualidad.

Un dominio de los dos perfiles, por parte del arquero, permite mayor confianza a los defensas para crear más jugadas de ataque, al igual que le dan un recurso extra al meta no solo para crear, sino también para defender, volviéndose en un rival complicado para los equipos rivales.

Por su parte, el tres veces mundialista mexicano destaca por un estilo perteneciente al pasado, en el cual el arquero es el principal bastión de la defensa, demostrando la seriedad del equipo, sacrificando la espectacularidad por la eficiencia.

El ex jugador del Ajaccio tendrá que demostrar en España que el estilo de la vieja escuela de arqueros no ha quedado en el olvido, o sucumbir ante la modernidad del balompié.

REDACCIÓN