14 de diciembre de 2014 / 08:57 p.m.

POR AMOR PROPIO

Las últimas semanas han sido atípicas en América, lejos de sentir euforia por estar en la Liguilla y aspirar a ser el equipo más ganador del futbol mexicano, directiva, cuerpo técnico y jugadores han entrado en una dinámica desgastante. Sin embargo, los rumores no han hecho mella en los jugadores, el equipo se ha unido al interior, ha demostrado su gen competitivo y se ha sobrepuesto a cada especulación. Más allá de los dimes y diretes, de las filtraciones, de los distanciamientos entre uno y otro bando. Los jugadores han tirado de coraje y orgullo, la victoria ante Pumas fue un envión anímico, mejoró el aspecto futbolístico en semifinales y en la Final siguen vivos. La directiva y el entrenador no llegan al corazón de cada jugador, en sus convicciones íntimas, esas las posee con firmeza cada integrante del plantel. En medio del caos, el amor propio y el hambre de ganar que tiene cada elemento es capaz de superar cualquier adversidad.

POR SER AMÉRICA

La oportunidad de marcar historia se pasea por la cabeza de cada área de la institución; América ha sabido jugar la Liguilla, el único partido en el que el ofreció una imagen gris fue en Ciudad Universitaria, después de eso recuperó la memoria; en las semifinales volvió a ser un equipo oportunista que sacó ventaja de las circunstancia y cuando la eliminatoria requirió manejar la ventaja lo hizo de manera atinada. En el partido de ida de la Final ofreció una cara a la par de su rival, perdió por la mínima, pero tampoco fue agobiado, el marcador le deja vivo y es la hora de mostrar el empaque que debe tener cada jugador que viste esa playera. En la historia de América hay pasajes en los que otras generaciones ofrecieron peleas abiertas, la actual generación gobernó el campeonato desde el inicio, por algo fue líder general, por algo se le vio como candidato al título desde el arranque del certamen, por algo sobrevivió en los momentos críticos. Por tratarse de América no se le puede dar por muerto.

POR EL AZTECA

Si hay un campo que impone en el futbol mexicano es el estadio Azteca, no es lo mismo presenciar un partido de fase regular, con una entrada mediana, que meterse al Coloso de Santa Úrsula lleno, con poco más de 100 mil almas en contra. Nadie duda que el Volcán pesa y ejerce presión, pero el Azteca es un monstruo que intimida y se convierte en un enemigo más. Si la afición azulcrema es capaz de meterse en el partido de la misma manera que lo hizo la hinchada de Tigres, América sacará fuerzas, se potenciará, tomará valor y competirá hasta el último. Se puede decir que la gente no juega, pero no es así, claro que pesa, claro que se siente, cada estadio es un templo vivo. Y el Azteca a favor es un factor más para creer en la remontada.

LA EXPERIENCIA DEL TUCA

Es un sabio del futbol. Un técnico con carácter y personalidad que tiene bien definido su concepto de juego y lo aplica a la perfección en todos los sectores de la cancha. De ahí que se mantenga vigente y en la posibilidad de agregar un título de Liga más a su palmarés.

Sus 23 años ininterrumpidos en el banquillo le permiten seguridad y confianza en el momento de tomar decisiones tácticas que limitan el potencial del rival con una llave maestra: la posesión del balón. Esa arma le permite desgastar física y mentalmente al contrario porque frecuentemente lo aleja de la portería.

Ferretti sabe de finales, ha ganado tres de ellas (Verano 1997, Clausura 2009 y el Apertura 2011) por dos que ha perdido. En la sexta lleva la ventaja y parece que bajo este escenario será muy complicado que deje ir la posibilidad de alcanzar su cuarta estrella personal, el mismo número al que llegaría también Tigres esta noche en caso de imponerse al América.

SU SOLIDEZ DEFENSIVA

Tigres lleva tres ceros consecutivos en su arco en esta Liguilla (la serie ante Toluca y la ida de la Final contra América). Su zaga es prácticamente impenetrable por el orden, aplicación y oficio de los jugadores de retaguardia. La defensa no solo se encarga de cubrir impecablemente su zona baja, sino que además, sus laterales se convierten en artífices de ataque por las bandas. Sus centrales son ejemplares en coberturas y en hacer el dos contra uno y arriba son peligrosos en pelota parada.

Incluso, la baja del capitán Juninho no afectó el sistema de Ricardo Ferretti como se esperaba, este Tigres tiene ya una idea muy definida de juego y esa es una de las principales razones por las que hoy puede alcanzar su título número cuatro en la historia.

EL MOMENTO ANÍMICO Y FUTBOLÍSTICO

Se dice que los equipos que ganan la Liguilla son los que llegan enrachados, pues bien el conjunto felino pisará el estadio Azteca con una racha de 15 partidos sin perder y la ventaja de 1-0 en esta eliminatoria.

Tigres está acostumbrado a mantener marcadores a su favor porque no se descompone tácticamente, sabe aguantar, e incluso tiene elementos peligrosos para sentenciar los juegos. El grupo está comprometido con su entrenador y convencido de que puede coronarse en el gigante de Santa Úrsula.

Lejos de pensar en sentirse presionado por el escenario y la mayoría americanista que habrá en el Azteca, el plantel lucirá sin complejos porque tendrá el apoyo ferviente de al menos 15 mil aficionados felinos, que si bien serán minoría, representan un impulso extra para definir la serie y agregar la cuarta estrella a la camiseta universitaria.

Tigres tiene la mesa puesta y no quiere desaprovecharla.

HIGINIO ROBLES/JAIR RAMOS