8 de julio de 2013 / 01:21 p.m.

Guadalupe• No pasó ni un minuto para que “Claudia”, la pieza compuesta por Alfredo Guzmán, pusiera a bailar a niños, jóvenes y padres de familia.

La música y el ambiente los puso la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil de Santa Cruz Xoxocotlán, un municipio cercano a la capital de Oaxaca.

Se trataba de apenas un ensayo de la banda conformada por niños y niñas de entre 10 y 17 años. Y con “Claudia” pusieron a bailar a todo el equipo de participantes del segundo Festival Nacional de Folclore Infantil en las instalaciones del Ballet Folclórico Magisterial de la Sección21, en Guadalupe.

La agrupación se presentó este fin de semana, y para ellos representó su primer viaje a un estado del norte del país. Lo hicieron a Nuevo León, que les ofrece una bocanada de aire caliente cuando apenas son las 10 de la mañana.

“¿Dices que todavía falta lo bueno? Si con este calor tenemos”, comenta Alfredo Guzmán Vargas, director del ensamble.

El arte como algo común

La tradición musical en Oaxaca se difunde prácticamente con cada niño que nace de su tierra. Así lo considera Alfredo Guzmán, compositor, director y hablante de la lengua mixteca.

Propiamente, el nacimiento de la Banda Filarmónica se da en una escuela primaria de Santa Cruz Xoxocotlán, al comienzo como un ensamble sólo “para ambientar las asambleas”.

De esto hace cuatro años, y Fernando Ángeles Sánchez es uno de los jóvenes que han cumplido todo el proceso.

“La banda empezó a agarrar experiencia cuando empezamos a tocar en diferentes partes, íbamos a la sierra y a los pueblos cercanos”, comenta.

Para el desarrollo de la banda ha sido crucial el apoyo de los padres de familia. Ellos financian los instrumentos, prestan su casa para los ensayos e, incluso, apoyaron con el viaje a Monterrey.

“Los papás lograron entender que crear músicos para preservar y difundir su cultura no sólo es para el municipio. La banda tenía que difundir la cultura oaxaqueña en todos los rincones del país”, agrega Guzmán Vargas.

Para toda la vida

Carlos, Areli y Randal se han ido integrando a la banda que se formó en el 2008. Cada uno ha llegado a sus instrumentos a su modo. Los dos primeros tocan el sax tenor, y aunque Randal quería seguir tocando la trompeta, como cuando estaba en la banda de guerra, encontró un buen lugar en las percusiones.

Conforme se fueron dando los conciertos fueron tomando más experiencia.

“Desde que llegué a la banda me enamoré de la música, me enamoré del instrumento y es algo que seguiré haciendo por mucho tiempo”, detalla Areli.

Randal, con apenas 10 años, es quien lleva el ritmo en el ensayo de la banda antes de presentarse en la plaza principal de Juárez y anoche en la Explanada Santa Lucía. Confiesa que con las percusiones ha encontrado un instrumento que simplemente le gusta.

“Yo tocaba trompeta desde hace tiempo pero un día llegaron unos timbales y yo le dije al maestro si podía tocar. Ya desde entonces estoy aquí y me gusta mucho”, explica.

El programa que interpretan los 65 jóvenes que integran la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil allá en Santa Cruz Xoxocotlán va desde la música popular oaxaqueña, los clásicos europeos y, por supuesto, la Guelaguetza, su orgullo.

Alfredo Guzmán además de ser el director es compositor. Mientras los niños hablan el escribe algunas notas sobre una libreta pautada. Su hijo, de unos tres años edad, talla una pluma sobre las líneas y círculos que ha escrito el padre momentos antes. Seguro que la próxima canción tendrá doble autoría.

“En nuestra región se dice que con cada niño nace un músico”, dice convencido de ello.

“Que se enamoren de la música”

Palabras de aliento son las que brindaron jóvenes y el director de la Banda Filarmónica Infantil y Juvenil de Santa Cruz Xoxocotlán para sus parientes mixtecos en Nuevo León, en especial para la comunidad de la colonia Héctor Caballero en Juárez.

Alfredo Guzmán, director del ensamble, señala que para formar una banda filarmónica se debe inculcar el amor de la música en los niños.

“En ellos está la semilla que difundirá y preservará la música tradicional”, expresó.

A los niños oaxaqueños que habitan en Juárez, Carlos, Areli y Randal les impulsan a que tengan su propia banda filarmónica para que en algunos años regresen a su estado de origen para que toquen juntos.

“Que se enamoren de la música, que sientan ello y si los impulsa en verdad querer hacer una banda, que no se desanimen porque el pago de los aplausos es mucho”, mencionó Areli. (Gustavo Mendoza Lemus/Guadalupe)

GUSTAVO MENDOZA LEMUS