27 de febrero de 2014 / 09:56 p.m.

La ciudad brasileña, Recife, buscan en el sector privado socios que los ayude a financiar los festivales de fanáticos que exige la FIFA que se realicen durante el Mundial en turno.

 

Dirigentes de la ciudad brasileña de Recife hacen malabares para encontrar socios del sector privado para financiar el festival de fanáticos, conocido como fanfest, que la FIFA exige para el Mundial.

La ciudad sorprendió este mes al anunciar que el fanfest podría ser cancelado si la FIFA u otros patrocinadores no ayudaban a financiarlo. El organismo rector del fútbol mundial amenazó con demandar a Recife por incumplimiento de contrato.

Las 12 ciudades sede de la Copa del Mundo se comprometieron a organizar fanfests, que permiten a los aficionados que no cuentan con boletos para los estadios ver los partidos gratuitamente en pantallas gigantes en áreas públicas. La FIFA dice que los fanfests son una parte importante del Mundial.

Cuando faltan menos de cuatro meses para el partido inaugural, la ciudad dijo que está estudiando alternativas para organizar el fanfest sin ayuda económica de la FIFA.

"La Secretaría de Deportes y la Copa del Mundo está estudiando alternativas para garantizar que el evento pueda hacerse con recursos privados", dijo la ciudad en un comunicado enviado a The Associated Press el jueves. "Vamos a hacer un anuncio en el momento adecuado".

Los detalles sobre la búsqueda de socios privados para la ciudad no fueron revelados de inmediato.

La ciudad sostiene que la amenaza de la FIFA no la forzó a actuar, y dijo que estaba buscando nuevos patrocinadores desde el principio.

"Nos enteramos de los comentarios del director de comercialización de la FIFA a través de los medios de comunicación", dijo el comunicado.

El director de comercialización de la FIFA Thierry Weil advirtió durante una reciente visita a Brasil que la FIFA no negociaría con Recife la posibilidad de proporcionar apoyo financiero adicional, pero señaló que estaba dispuesto a sentarse y discutir las opciones para asegurarse de que el evento ocurra. Sin embargo, indicó que si no se organiza el evento la FIFA analizaría posibles acciones legales contra la ciudad.

Weil dijo que la ciudad tendría que contactar a la FIFA si los funcionarios quieren discutir alternativas para su fanfest, y que la FIFA está abierta a reducir la dimensión del evento y minimizar los requisitos y costos, algo que algunas ciudades ya hicieron por motivos de seguridad de cara a las protestas que se esperan. La FIFA ya paga parte de los fanfests, incluyendo las pantallas gigantes que se utilizan.

Funcionarios Recife dijeron que también están "abiertos al diálogo", pero que no se han comunicado con la FIFA desde que Weil amenazó con demandar a la ciudad. Añadieron que aún desconocen si van a acudir al organismo rector del fútbol mundial.

"La FIFA no ha contactado al gobierno municipal desde que se anunció la decisión de la ciudad sobre el fanfest", señala el comunicado.

Un mensaje en busca de comentarios fue enviado el jueves a la FIFA.

Otras ciudades anfitrionas también han acudido a socios privados para reducir los costos de los fanfest, entre ellas Río de Janeiro, que será sede de la final del 13 de julio. Recife dijo que el costo inicial del fanfest se calculó en unos 8,5 millones de dólares, pero se podría hacer con unos 4,5 millones de dólares.

Los fanfests comenzaron a hacer parte del programa oficial de la FIFA en el Mundial de Alemania en 2006, tras el gran éxito de los eventos de proyección pública no oficiales en Corea del Sur en 2002. La FIFA considera los fanfests como "el segundo mejor lugar" para estar durante el Mundial después de los estadios, sobre todo porque no se puede satisfacer toda la demanda de entradas para los partidos.

AP