11 de julio de 2013 / 11:55 p.m.

Ciudad de México • El profesor tzotzil Alberto Patishtán merece que las autoridades judiciales declaren su inocencia, porque no es responsable de los crímenes que se le acusan y por los que se encuentra preso desde hace 13 años, afirmó Raúl Vera López obispo de Saltillo, al indicar que el hecho de que aún este preso se debe a la “cerrazón del Estado”.

El movimiento que se ha iniciado para que Patishtán obtenga su libertad, consideró ha convertido a Alberto en un símbolo de libertad, pero ante la cerrazón del Estado lo ven como “una especie de enemigo público”, porque no se quiere reconocer que los pueblos originarios son sujetos de derecho.

Sobre la posibilidad de que se ofrezca un indulto por parte de las autoridades federales a Patishtán, dijo que eso depende de él, aunque éste representaría que es responsable del asesinato de varios policías, por los que fue condenado a 60 años de prisión.

El aceptar el indulto “equivaldría a reconocer que sí es culpable. El indulto significaría perdón y depende de Alberto aceptarlo o no. La salida que se merece es la que en justicia la corresponde, es la inocencia”.

El obispo Raúl Vera ofició una misa en las afueras del Consejo de la Judicatura Federal, donde se pidió por que se haga justicia y se deje en libertad al profesor.

La misa, dijo, se realizó afuera de la Judicatura, porque “es un signo que queremos hacer, la acción de la justicia que lleva la misericordia. El caso es primero que haya una acción de justicia. El Estado mexicano debe hacer justicia y nosotros pedimos a Dios mueva corazones para este caso, independientemente de los intereses que sean”.

Y enfatizó en que tratar mal a Patishtán, es “tratar mal a los pueblos originarios y con ello se demuestra que el Estado tiene poder, porque a los indígenas ya les dieron su ley y su programa de Sedesol”.

Alberto Patishtán fue detenido en el año 2000 y sentenciado a 60 años de prisión, acusado de dar muerte a siete policías en el paraje Las Limas (El Bosque) en junio de ese año.

— EUGENIA JIMÉNEZ