22 de enero de 2013 / 10:25 p.m.

El escritor de "Los relámpagos de agosto" y "Maten al león", entre otros, es considerado como una de las plumas más originales.

 México • El autor de diversas novelas, cuentos, artículos periodísticos, relatos infantiles y hasta obras de teatro, Jorge Ibargüengoitia, fue recordado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), con motivo del 85 aniversario de su natalicio.

Este destacado literato mexicano, artífice de "Los relámpagos de agosto", "Maten al león" y "Estas ruinas que ves", entre otros títulos, es considerado como una de las plumas más originales, destacó la institución mediante un comunicado.

Ibargüengoitia nació el 22 de enero de 1928 en la ciudad de Guanajuato; fue un literato con alto sentido crítico, que exploró con sarcasmo fino y salvaje diversos conflictos propios de México.

El humor siempre fue un sello característico de la obra, algo que el mismo autor comentó en alguna ocasión: "Yo creo que he sido un escritor cómico, pero no soy burlón. La burla supone algo de odio o de crueldad, o de desprecio. Generalmente trato de escribir sobre algo que me produce cierta simpatía".

En su labor periodística destacó en obras como: "Instrucciones para vivir en México", obra que resalta por la forma en que retrata la idiosincrasia del mexicano como pocos, recordó el Conaculta.

Un ejemplo claro es el texto "El claxon y el hombre. ¿Hablando se entiende la gente?", donde señala la forma en que el mexicano utiliza esta herramienta del automóvil para dar a conocer su "estilo" y en el que relata el incidente que tuvo Ibargüengoitia con un señor que hacía un uso insistente del claxon para sacar el estrés de su vida cotidiana.

En "El Arauca vibrador. Psicoanálisis del que abusa del claxon" continúa con el tema: "El defecto de los claxons radica precisamente en la característica que estimula su uso, y es la siguiente: el lenguaje del claxon es rudimentario e impersonal, pero estridente; y no es posible ignorarlo, igual que el llanto de un niño".

El autor agregó: "Así como es mucho más fácil dar un berrido que exponer un razonamiento, es mucho más fácil tocar el claxon que averiguar las razones que impulsan a uno a tocarlo y hacer una evaluación de las probabilidades de que el acto consiga el efecto deseado".

Otro de los temas que destacan en su trabajo fue el de la comida, es así que en la entrega "Tecnología Mexicana. Evolución del taco y de la torta compuesta" aborda la "historia" de estos manjares de la gastronomía mexicana y su impacto en nuestra sociedad, incluso califica al taco sudado como el "Volkswagen de los tacos: algo práctico, bueno y económico".

También sobresale en la vida del escritor guanajuatense la forma en que encontró la vocación de escribir, le llegó por un encuentro accidental con una puesta en escena de Salvador Novo que le hizo dejar la carrera de ingeniería, impuesta por las mujeres de su familia, para ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde estudió bajo la tutela del dramaturgo Rodolfo Usigli.

En sus escritos para la prensa dejó ver que la vida diaria era una aventura absoluta, como lo hace notar en "Malos hábitos. Levantarse temprano": "Los que se levantan temprano a fuerzas constituyen un grupo social de descontentos, en donde se gestarían revoluciones si sus miembros no tuvieran la tendencia a quedarse dormidos con cualquier pretexto y en cualquier postura. En vez de revolucionar, gruñen y dicen que el destino les hizo trampa".

"El ratón del supermercado y... otros cuentos" (2005) y "El niño Triclinio y la bella Dorotea" (2008) , ambos ilustrados por el caricaturista Magú, son títulos infantiles que resaltan entre sus trabajos.

Entre sus obras destacan también "Los relámpagos de agosto", "La ley de Herodes", "Maten al león", "Estas ruinas que ves", "Las muertas", "Dos crímenes", "Los pasos de López", "Susana y los jóvenes", "Clotilde en su casa", "La lucha con el ángel", "Tres piezas en un acto", "El atentado" y "Viajes en la América ignota".

En vida, Ibargüengoitia logró importantes reconocimientos y premios como el Premio Novela México y Premio Casa de las Américas, entre otros.

En 1983, destacó la institución, le llegó una invitación para un encuentro de escritores en Colombia, al que no pudo asistir porque falleció en el aeropuerto de Madrid en un accidente aéreo (27 de noviembre).

Sus restos descansan en Antillón, ciudad de Guanajuato, bajo una placa de talavera que dice: "Aquí yace Jorge Ibargüengoitia, en el parque de su tatarabuelo, quien luchó contra los franceses.

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