19 de febrero de 2015 / 01:50 a.m.

Monterrey.- A cinco años de la muerte de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey, Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Mercado Alonso, el daño no se ha resarcido, y el Ejército debe dar una disculpa pública, reconocer que alteró la escena de los hechos, en tanto que la Procuraduría General de Justicia debe trabajar para que se acabe la impunidad y se haga justicia.

Así lo demandaron los estudiantes del TEC regiomontano durante el foro de 'Reflexión' al que convocaron en coordinación con Amnistía Internacional y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, para recordar ese 19 de marzo en que los dos jóvenes fueron abatidos por militares, cuando los confundieron con sicarios, en una de las salidas del campus.

Angie Maldonado, leyó parte del manifiesto que publicaron los estudiantes, para exigir "que se acepte el error, que se ofrezca una disculpa pública, donde se reconozca la responsabilidad en la alteración de la escena del  crimen, la negligencia en la investigación, y se castigue a los responsables, que se repare el daño y se garantice la no repetición de estos hechos".

Sin justicia no puede haber paz, leyeron otros estudiantes, que consideraron es momento de alzar la voz y exigir que se aclare toda esta situación.

En el evento estuvieron los padres de Jorge y unos tíos de Javier.

"Pedimos a la Procuraduría General de Justicia, que por favor trabaje en el caso de nuestros compañeros Jorge y Javier, para que el próximo mes, cuando llegue el 19 de marzo, podamos hablar de verdad y de justicia, y no de cinco años de impunidad".

Ambos estudiantes salían del Campus Monterrey durante la noche del 19 de marzo del 2010, cuando fueron abatidos por un comando militar que los confundió con sicarios. En un principio, se informó que ambos pertenecían al Crimen Organizado, pero no se dio su identidad, y fue hasta veinte días después, cuando se logró encontrarlos e identificarlos.

Entonces se descubrió que los militares alteraron la escena de los hechos, que los muchachos recibieron disparos a corta distancia, quizá como los tiros de gracia, y que a pesar de que agonizaban fueron golpeados con un objeto similar a la culata de un arma larga.

Durante el foro, se habló de otros casos similares. Durante el 2010 y 2011 se presentaron en Nuevo León 155 denuncias contra abusos de autoridad cometidos por militares, sin que se haya resuelto ninguno, explicó Carlos Treviño Vives, integrante de Cadhac.

"Cuántos de esos casos habrán repetido los patrones, cuántos de esos casos no tuvieron en la familia la fortaleza de denunciar una irregularidad o de luchar por conseguir justicia", dijo el activista.

Señaló que fue común la alteración del escenario de los hechos, y se llegó a extremos donde los militares dispararon con la mano de alguna víctima, para justificar la agresión.

"Se llegó al absurdo de que no obedecer una señal de alto, equivalía a un sentencia de muerte".

En el foro, varios activistas, catedráticos y ex alumnos, analizaron las repercusiones y la influencia que los hechos tuvieron en la vida de la comunidad del TEC y de toda la ciudad.

FOTO Y TEXTO: FRANCISCO ZÚÑIGA