5 de enero de 2013 / 05:16 p.m.

Tijuana  Con 123 años de historia, la avenida Revolución ha sido uno de los lugares más emblemáticos de Tijuana. La calle se construyó en 1889, y fue la primera arteria que tuvo servicios eléctricos, teléfono, luz mercurial y pavimentación en esa ciudad.

Por su ubicación privilegiada —al lado de la frontera con Estados Unidos—, cerca de la garita de San Ysidro, se convirtió en la primera avenida con hotel, restaurante, cantina, tienda de curiosidades y oficinas de gobierno. A lo largo de su historia ha tenido cinco nombres: Olvera, A, Obregón, Libertad y Revolución. Este último lo adoptó el 20 de noviembre de 1932.

Entre 1930 y 1982 fue una zona libre de impuestos. En los años cincuenta y sesenta muchos de los soldados estadunidenses pasaban a sus prostíbulos antes de ir a pelear a Vietnam. El lugar es famoso por albergar grandes bares, restaurantes, cantinas y table dance, e incluso la barra más grande de América, la cual abarcaba toda una cuadra de longitud, motivada por la aplicación de la Ley Seca en Estados Unidos en los años veinte. Ahí se creó la ensalada César y se inventaron los famosos burritos-zebra.

A pesar de su historia, en la actualidad los locatarios de la avenida Revolución pasan sus días y noches intentando recuperar su belleza, debido a que la violencia que durante años azotó a la ciudad fronteriza alejó a los turistas que llegaban desde San Diego y otras urbes estadunidenses.

A la violencia desatada por el narcotráfico se debe sumar que esta calle vio afectada su afluencia turística por cuatro razones más: la crisis económica de 2008 y 2009, el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, la devaluación de 1994 y 1995, así como la larga espera que tiene que pasar la gente al cruzar la línea fronteriza, dice Jack Duron, director general del Comité Empresarial y Turístico Mexicano (Ceturmex).

Según datos del Ceturmex, entre 2008 y 2011, de los 734 negocios que hay registrados en la zona, 60 por ciento han cerrado. De ahí que tanto el gobierno estatal como el municipal anunciaran el año pasado que invertirían 11.5 millones de pesos para su reactivación.

“La avenida ha sufrido una transformación en la que sus principales locales reciben más turismo local que internacional. Los negocios más afectados se encuentran en los pasajes que dan a la avenida, porque no tienen el capital suficiente para abrir. En especial han cerrado las personas que, por ejemplo, se dedicaban a vender la alpaca como plata y engañaban a sus clientes. Los establecimientos que tenemos una clientela tradicional desde hace tiempo hemos logrado sobrevivir”, dice a MILENIO el también dueño de la tienda Hand Art.

La transformación de la calle también ha mostrado otras vetas, como la gastronómica. A partir de 2011 han abierto restaurantes de distinta índole; asimismo, aparecieron bicitaxis, tiendas de ropa, de diseño y de artesanía, lo que, además de hacer más atractivo el lugar, ha empezado a cambiar el giro de los lugares en la zona, dice Duron.

—¿Qué se tiene que hacer para recuperar la avenida Revolución?

—Necesitamos apoyo del gobierno local para eliminar a los jaladores —personas que quieren meter a su negocio a toda la gente que pasa frente a él. También requerimos mayor calidad en la mercancía que aquí se vende. Afortunadamente hemos empezado a mejorar la situación, pero todavía nos falta mucho por hacer. Nuestro problema es que hay un grupo de empresarios en la zona que no quieren cambiar.

—¿Volverán a recuperar por fin la esencia de esta calle?

—Esperemos que sí. En estos momentos el turismo no viene por la espera que hay en la línea fronteriza. A uno del otro lado no le niegan la entrada al país, pero a un mexicano sí. Otro tema que es necesario atender para resolver el problema es que los negocios deben tener posibilidades de cobrar con tarjetas de crédito y débito, porque en la actualidad hay muchos establecimientos que no tienen terminal.

Los “burros-zebra”

Famosos en el mundo, los “burros-zebra” surgieron por primera vez en la línea divisoria entre México y Estados Unidos en 1905. Después se ubicaron en la puerta de entrada del casino Agua Caliente, Tijuana, hasta que finalmente llegaron a la avenida Revolución en 1938. La gente decidió pintarlos como cebras a raíz de que, al tomárseles fotografías en blanco y negro, los burros pardos no se notaban, por lo que sus dueños buscaron burros albinos y les pintaron rayas negras.

Manuel Reyes es dueño de dos “burros-zebra”: Ruben y Pancha. Ambos están adornados con una vincha roja en sus cabezas, que dice “¡Viva México!”. Además tienen un poncho y arrastran una carreta roja para que los turistas se tomen fotografías con ellos por 50 pesos.

Reyes trabaja desde que era niño con los “burros-zebra” y hace 35 está todos los días en la avenida. “Me dediqué a esto porque antes venían muchos gringos y gringas, y yo me divertía con ellos. Me gustan las gabachas y con este trabajo conocí a muchas. Me gusta cotorrearme a las gringas porque ellas pertenecen a una cultura diferente: son buena onda y liberales; me gusta su ambiente”, dice.

Manuel coincide con Jack Duron en que las crisis económicas, de seguridad más la violencia del narcotráfico son responsables de los problemas que tuvo la avenida Revolución. Piensa que es urgente que el gobierno haga algo para mejorar la situación y que el turismo vuelva.

Manuel acepta que la clientela ha disminuido considerablemente. Él, por ejemplo, pasa días sin tomar una fotografía siquiera. “Saco la carreta para lucirla, para que no se vea la calle vacía, pero me sale más caro. Además, hay que darle de comer al burro, porque éste no sabe de crisis, de violencia o de la mala economía de la gente”.

—¿Qué alternativa han buscado para reactivar la vida de esta avenida?

—Nosotros no podemos hacer nada. El que debe realizar algo es el gobierno, pero ellos no hacen nada. Tendrían que realizar promociones.

—¿Y la violencia del narcotráfico?

—El problema es que al decir México, la gente cree que la violencia está en Tijuana. Hay personas que ya me lo han dicho. Piensan que los van a secuestrar, que hay balaceras en todos lados. Hace unos años hubo una sobre esta avenida. El turismo que había se asustó y se fue. Nosotros vivimos en una ciudad fronteriza que depende directamente del turismo de Estados Unidos.

Dejó de salir el sol

La tienda de discos The Chopo Récords es un referente en Tijuana. Su dueño, Marcos, llegó a la ciudad hace 26 años. Cuando joven tenía un grupo llamado The Originals, con el cual recorrió varios lugares del mundo, hasta que después de un viaje por Japón, Vancouver y San Diego, decidió establecerse en el sitio.

El lugar es famoso en la avenida porque alberga todo tipo de música, desde discos de los años treinta hasta la actualidad. Allí lo mismo se pueden encontrar obras de Thelonious Monk y Wes Montgomery que de The Beatles, Rolling Stone, Kiss, Soda Stereo, Los Rodríguez y hasta Timbiriche y Paulina Rubio. Música norteña, de banda, blues, rock, metal, que le da al sitio —adornado con carteles y afiches por todas sus paredes—un halo singular.

Marcos coincide con Jack y Manuel en que después de la caída de las Torres Gemelas ya nada fue igual. Las medidas de seguridad adoptadas por los gobiernos de Estados Unidos y México se endurecieron, y la gente ya no cruza la frontera tan fácilmente. “Dejó de salir el sol para nosotros. Entre semana es terrible la situación. Un indicador de lo que está sucediendo se demuestra con que antes, a las cuatro o cinco de la tarde, se veía mucha gente, y hoy casi no se aprecia a nadie y las cortinas de los negocios están cerradas”, dice.

—¿Cómo han sorteado la situación?

—Se ha tratado de contener el flujo local de turistas para que la gente compre en Tijuana.

—Musicalmente, ¿cómo se ha visto afectada la zona?

—La tecnología y la crisis económica han ido desplazando al músico de a pie. Ahora la gente prefiere ver un espectáculo por televisión que en vivo.

Turismo de cabaret

Antonio Tello es dueño de la perfumería Sarah Shop. Con más de 60 años de historia en Revolución, tanto su familia como él han visto muchos de los cambios de la zona. “A raíz del 11 de septiembre de 2001 se perdieron el Hipódromo, el Frontón, el Toreo y muchos de más atractivos”.

El también músico coincide con Duron en que en los últimos meses han resurgido algunos restaurantes, a pesar de la dureza con que en la frontera, la policía trata a la gente. “Para ejemplificar bien lo que a nosotros nos sucede al estar pegados a San Diego, es que parecemos una mujer abnegada y golpeada a lado de su esposo, en este caso representado por los ciudadanos, seducido por una mujer güera despampanante llamada San Diego”.

—¿Qué se debe hacer para atraer más turistas?

—Idear alternativas que, por ejemplo, nos permitan bajar los aranceles que nos han impuesto, y así poder importar materia prima y competir. Ésta debe ser la idea principal, no así la más atractiva. Debemos de hacer de la avenida Revolución, un centro histórico como el de la Ciudad de México. Con Ceturmex hemos logrado varias cosas: reubicar a los indígenas de la zona, arreglar la luz y la pavimentación.

—¿Usted diría que esta es una avenida de contrastes?

—Siempre lo ha sido. Todas las ciudades tienen su zona roja. Desgraciadamente, en Tijuana hemos tenido que lidiar con el turismo de cabaret. Yo tenía un grupo musical: Five Fingers. Nosotros tocábamos en cabarets. En los años setenta había un bar en cada esquina y en cada bar existían seis u ocho grupos. Era un imperio musical. Aquí empezó Carlos Santana. El turismo que venía en esa época era el militar que estaba de paso a Vietnam. Los chavos en Estados Unidos no podían entrar a bares hasta los 21 años, por lo que se venían para acá.

Dos historias locales sobre la ensalada César

Existen muchas versiones respecto al origen de la ensalada. La más conocida es que fue creada por el chef italiano, radicado en México, Alex Cardini, propietario del restaurante Cesar’s Place, ubicado en la avenida Revolución de Tijuana. En los años veinte, Alex Cardini viajó a Tijuana a un concurso gastronómico donde su ensalada resultó premiada. El ingrediente secreto que empleó fue el aliño, que pronto se hizo popular en diversos sitios de California.

Otra versión reseña que la ensalada fue creada en Tijuana por César Cardini, hermano de Alex, a finales de la década de 1930. Esta versión narra cómo unos pilotos norteamericanos pidieron en el hotel una simple ensalada, y a falta de tomates u otros ingredientes típicos, el chef siguió una vieja receta familiar con la que su madre los alimentaba en el sur de Italia en tiempos difíciles: lechuga romana, huevos, trocitos de pan fritos al aceite, queso seco, vinagre, azúcar, aceite de oliva, unas gotas de salsa inglesa, salsa a base de anchoas y zumo de limón. La ensalada fue todo un éxito y fue bautizada inicialmente como ensalada de los aviadores.

Con el tiempo, ya en 1948, César Cardini la registró en Los Ángeles como propia y la internacionalizó. Patentó la salsa de la ensalada denominada Cardini’s Original Caesar Dressing Mix. Al final fue comercializada por la compañía Cardini Foods en Culver, California. (Emiliano Balerini Casal/Tijuana)

Datos de la “revu”

734 negocios hay en la zona cercana a la garita de San Ysidro.

60 por ciento de los establecimientos han cerrado.

11.5 millones de pesos se han invertido en la recuperación de la histórica calle.

 — EMILIANO BALERINI CASAL