25 de marzo de 2014 / 03:20 p.m.

El dispositivo seguía conectado horas después de su muerte, declaró el martes un experto de la policía en el juicio contra el atleta.

 

Reeva Steenkamp se conectó a internet desde su teléfono celular horas antes de que Oscar Pistorius le disparara y el dispositivo seguía conectado horas después de su muerte, declaró el martes un experto de la policía en el juicio contra el atleta.

El capitán Francois Moller, quien descargó la información de los teléfonos celulares de Pistorius y de su novia, dijo que Steenkamp se conectó a internet poco antes de las 9 pm del 13 de febrero y que la conexión duró más de 12 horas, tal vez porque varios programas de redes sociales estaban abiertos. Pistorius la hirió fatalmente al dispararle a través de la puerta cerrada del baño de su casa.

El abogado defensor Barry Roux también señaló que el teléfono de Steenkamp no pudo ser usado por nadie durante el periodo citado por Moller e indicó: "No puede decirse que esa sea interacción humana".

Pistorius hirió de muerte a Steenkamp en su casa en la madrugada del 14 de febrero del año pasado. La información que Moller extrajo del teléfono dio un panorama de lo que parecían ser una serie de llamadas frenéticas hechas de uno de los teléfonos de Pistorius después del asesinato.

Entre ellas hubo una al administrador de la residencia donde el atleta vivía a las 3.19 y una, hecha un minuto después, al servicio de ambulancias, y otra al servicio de seguridad de la zona residencial.

El teléfono desde el que se hicieron esa y otras llamadas fue entregado a la policía 11 días después de los hechos, dijo Moller.

El experto también dijo que obtuvo más de 1.000 mensajes intercambiados entre Pistorius y Steenkamp desde sus teléfonos. Los dispositivos que le entregaron fueron dos aparatos BlackBerry, dos iPhones, dos iPads y una computadora que estaba en la casa de Pistorius.

Los fiscales sostienen que Pistorius mató a Steenkamp después de una discusión, el atleta dice que la mató por accidente al confundirla con un intruso que había entrado en su casa.

AP