6 de febrero de 2014 / 09:24 p.m.

Los refuerzos son jugadores que se suman a los equipos con sistema ya definido y marcar diferencia, fortalecer el punto débil de algo ya armado, sus condiciones deben ser diferentes y destacables a las del resto, deben ser referentes, y si no cumplen con eso, simplemente no fueron refuerzos.

Esto, luego de que en la Era Matosas al frente del León llegaron jugadores que sí marcaron diferencia, que fueron claves junto con la base primero para ascender, luego para mantenerse en Primera y después para ser campeón del máximo circuito, pero hay otros muchos que quedaron a deber.

En el primer torneo de Matosas (Clausura 2012) llegaron tres refuerzos: "Gallito" Vázquez, Loboa y Burbano. Los tres, sin duda, fueron parte importantes para ascender.

Para el segundo torneo (Apertura 2012), ya como equipo de Primera, la Fiera se reforzó con Christian Martínez, Saúl Villalobos, Edgar Pacheco, Muñoz Mustafá, Othoniel Arce, Juan José Calderón, Matías Britos, Jonny Magallón, "Romita" Rojas y "Chore" Mejía.

De todos ellos Martínez, Britos, Magallón, Rojas pudieron, en su momento, hacerse de la titularidad y hacer diferencia, pero hubo casos como el de Villalobos que ni siquiera debutó con el primer equipo al igual que Mejía. Arce fue relevo, Pacheco igual y Calderón jugó poco, casi nada.

Para el tercer torneo (Clausura 2013) llegaron al León: Rafa Márquez, Nery Castillo, Jorge "Cuatlo" Zataraín y Yovanny "Búfalo" Arrechea. En particular este fue el torneo más malo del equipo, ni uno de los cuatro rindió. Sin embargo Márquez se recuperó y actualmente es el capitán del equipo.

Castillo y Arrecha tuvieron oportunidades, mas no aprovecharon, y Zataraín no jugó ni 200 minutos en todo el torneo, incluso en los pocos que jugó se vio mal en el terreno de juego.

Para el cuarto torneo (Apertura 2013), el equipo trajo cuatro refuerzos: Boselli, Arizala, Onay Pineda y César Ríos, éste último ya sabía que iba a jugar poco porque sería el tercer portero.

Arizala marcó diferencia, Boselli fue el goleador del equipo, Onay Pineda pudo jugar 114 minutos en la Liga, 509 minutos en Copa MX y terminó el torneo jugando con el equipo Sub-20.

El jugador proveniente del Querétaro no ha podido ser ese jugador que haga diferencia y está lejos de convertirse en referente del equipo como debería buscar hacerlo un refuerzo, incluso en el torneo que se juega ahora ni siquiera fue convocado para ir a la banca para ser opción de relevo en los cinco juegos jugados y tampoco ha estado con Sub-20.

La ventaja que tiene Pineda sobre los otros jugadores que pasaron y no cumplieron con la función de refuerzo es que tiene mucho torneo por delante y con el equipo en doble competencia con Liga y Libertadores para reivindicarse.

REDACCIÓN