20 de junio de 2013 / 02:35 a.m.

París • La exposición Nelson Mandela, de prisionero a presidente ha logrado récord de visitas para el Ayuntamiento de París, que le rinde homenaje hasta julio. Solo el pasado 12 de junio, mil 343 personas visitaron la exposición, una afluencia nunca alcanzada previamente en muestras organizadas en ese lugar.

Mientras el padre de la nación sudafricana continúa hospitalizado desde hace 12 días, la capital francesa acaba de otorgarle la Ciudadanía de Honor y ha situado esta exhibición como columna vertebral de la temporada Sudafricana de Francia, que se prolongará hasta septiembre.

La exposición rinde homenaje al líder que emprendió un largo camino hacia la libertad de su país, poniendo fin al combate armado y luchando por la reconciliación de una Sudáfrica que padeció 300 años de colonialismo y 50 de apartheid.

Una réplica de la diminuta celda en la que vivió su cautiverio y el 46664, número de preso con el que se conoce al líder, reciben al visitante para recordarle los 27 largos años que Madiba, cariñoso apodo con el que se le conoce, pasó en la prisión de Robben Island.

Tras el proceso de Rivonia en 1964, 10 líderes del Congreso Nacional Africano (CNA), el órgano de lucha contra el sistema dominante de segregación racial, fueron encarcelados. Nadie imaginó en aquel momento que entre ellos estaría el primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica el 28 de abril de 1994, solo cuatro años después de su excarcelación.

"Únicamente dirigió un mandato, ya que quería dejar paso a las próximas generaciones, y éste estuvo marcado por los intensos esfuerzos de unificar la nación, luchando contra la pobreza y la discriminación", declaró a EFE el comisario de la muestra, Laurent Clavel.

La batalla de Nelson Mandela (Sudáfrica, 1918) por la tolerancia se tradujo en la metáfora absoluta de la igualdad entre pueblos y, sobre todo, contra el racismo en todo el mundo.

Su manera creativa, organizada e informal de resistir al apartheid lo han convertido en un ícono "querido universalmente por la fortaleza de su carácter, su compromiso y abnegación, así como por su generosidad, apertura y coraje", manifestó Clavel.

La exposición aviva esta imagen del ex presidente a través de una colección de fotografías de su infancia, que abordan su origen humilde y su educación occidentalizada.

No obstante, la muestra revela también las debilidades del líder, como por ejemplo su fuerte temperamento. Se critican algunas de las políticas que siguió, entre ellas la tardanza en reaccionar a la epidemia del sida, cuestión en la que el mismo Mandela reconoció haber errado cuando su hijo falleció infectado de este virus en 2005.

El próximo 18 de julio, coincidiendo con el 95 aniversario del líder pacifista, el emblema parisino por excelencia, la Torre Eiffel, se iluminará con los colores de la bandera sudafricana. También se celebrarán las Jornadas Internacionales de Nelson Mandela, conmemoradas desde 2009 por la Organización de Naciones Unidas e ideadas por el mismo Madiba, que propuso dedicar 67 minutos, el equivalente a sus 67 años de lucha por la libertad, a mejorar la vida del resto.

"Su deseo con la puesta en marcha de esta iniciativa era revelarnos que el poder de cambiar el mundo está en nuestras manos y no en las de nuestros dirigentes", observó Clavel.

EFE