14 de marzo de 2014 / 03:04 p.m.

El presidente del club de futbol alemán Bayer Munich, Uli Hoeness, renunció hoy al cargo para cumplir los tres años y medio en prisión a los que fue sentenciado por el Tribual de Munich por evasión fiscal.

"Después de hablar con mi familia decidí aceptar la sentencia del Tribunal Estatal de Munich en cuanto a mi asunto fiscal. Instruí a mi abogado para que no interpongan recurso de revisión", anunció Hoeness a través de un comunicado.

"Eso es lo que corresponde a mi compresión de decencia, de actitud y de responsabilidad personal. La evasión fiscal es el error de mi vida. Asumo las consecuencias", añadió.

Hoeness, además de ser el presidente del Bayer Munich, también era el presidente del Consejo de Vigilancia de ese club de fútbol, el más conocido en el mundo y muy exitoso en el terreno financiero. Informó que con su renuncia se proponía evitar daños al conjunto.

Para el Bayer Munich inicia ahora un tiempo de incertidumbre porque el principal arquitecto del triunfo del club fue Hoeness, quien inició su carrera como futbolista en la década de los años 70, fue campeón mundial y europeo, y hace 30 años inició su trayecto como manager de la asociación deportiva.

La Fiscalía de Munich, por su parte, informó este viernes que decidirá la próxima semana si también renuncia a la realización de una revisión.

El fiscal Achim von Engel había pedido para Hoeness una sentencia de cárcel de cinco años y medios, pero el acusado recibió dos años menos.

Hoeness planteó en el comunicado personal que siempre se sentirá ligado a ese "maravilloso" club y a su gente, aunque de otro modo, durante el resto de su vida, y agradeció el apoyo que le brindaron sus amigos personales y aficionados.

Ahora se empiezan a barajar nombres sobre las personalidades que podrían sustituirlo en los puestos a los que renunció.

Independientemente de quienes sean, su salida del equipo después de tantos años es un parteaguas en la historia de esa asociación deportiva.

Al asumir como manager del club Bayer Munich, lo sacó de los números rojos, lo convirtió en un éxito financiero, en un jugador global y un equipo al que muchos fuera y dentro de Alemania califican de ser el mejor del mundo.

En 2009, Hoeness fue electo presidente del club con 99.3 por ciento de los votos, es decir, unanimidad absoluta, lo que denota su gran popularidad en las filas del Bayer Munich.

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