9 de junio de 2013 / 01:58 p.m.

En su trabajo de investigación se registra la evolución de este sector, el cual era muy apacible.

 

Monterrey • Es el lugar donde los jóvenes encontraron refugio a las fiestas a al pasarla bien por la noche cuando al Barrio Antiguo lo "mató" la inseguridad. El Centrito Valle es el sector donde la fiesta ha perdurado en los últimos años, pero también el sitio al que una escritora se dedicó a cronicar.

Nora Valdés Adamchik es consultora de negocios pero a la vez se dedicó a investigar sobre su barrio, en donde ha vivido toda su vida. Ahí encontró los relatos de sus habitantes, algunos que han venido de otros municipios y estados, quienes extrañan la pureza y quietud del sector.

La investigación se presentó en la reunión mensual de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales "José P. Saldaña", donde se detalló la historia del sector sampetrino.

"Me la pasé entrevistando a gente que emprendió negocios ahí así como a empleados. Es un trabajo que no está terminado, faltan ángulos por investigar", apunta la también autora del libro Fuertes como Percherón.

"Donde había ardillas y conejos"

En la memoria de sus habitantes, el sector del Centrito se caracterizaba por la pureza de su aire, la quietud de sus parajes y la riqueza de su fauna.

Recorrer la calle de Missisipi era como caminar en una larga arboleda, donde era posible apreciar ardillas y conejos. Estamos hablando de la década de los 50 del siglo pasado.

Con su investigación, Nora Valdés Adamchik dio con antiguas panaderías, comercios de abarrotes, peluquerías y el antiguo Cinema Del Valle, negocios que dieron origen al prestigiado sector.

"Hasta hace 50 años era posible escuchar los autos que pasaban por Gómez Morín (a tres calles del barrio). Nos hablan mucho de las ardillas y conejos que ahí habitaban, del aire limpio que se respiraba, el sector cambió por completo".

Centro de migración

En primera instancia, podría pensarse que el Centrito Valle es una colonia con negocios exclusivos emprendidos por sampetrinos.

Don Eulogio Nevárez y su hermano Adolfo eran provenientes de Zacatecas, y llegaron para establecer una peluquería; mientras que don Modesto Orozco González y su padre eran oriundos de Linares y ahí asentaron su negocio.

El sector tuvo de todo, desde negocios de abarrotes, peluquerías, relojerías, un terraza cine para después convertirse en el Cinema Del Valle.

Desde la década de los 70 se convirtió en un centro de diversión para los jóvenes, donde los domingos acudían a la plaza para caminar después de escuchar misa. A las 10 de la noche, explica la cronista, se retiraban a sus casas.

Por el momento no hay planes para la publicación del estudio, pero para más información los interesados pueden comunicarse al correo cronistacentrito@gmail.com y en el Facebook Cronista Centrito Valle.

Entre antros y protestas

Si bien la diversión juvenil en el sector se remonta desde hace 40 años, es en los últimos 20 años cuando la actividad nocturna en los antros aumentó.

En los 70 los jóvenes religiosamente culminaban su paseo a las 10 de la noche, ahora las fiestas empiezas a partir de media noche.

Nora Valdés Adamchik documentó la primera protesta ciudadana en el sector contra la instalación de comercios. Se trató de un grupo de mujeres que se plantaron una mañana de diciembre en las calles para evitar la proliferación de negocios.

La protesta no tuvo consecuencias en las autoridades pero sí en diversos sectores de San Pedro, que durante los años 90 y la primera década del 2000 recriminaron la invasión comercial en sus sectores.

"El sector aún no cumple cien años pero vale mucho investigar sobre varios temas. Hay que hablar de sus remodelaciones, y también cómo ha cambiado el comportamiento de los jóvenes ahora con las discotecas y antros", señala la investigadora. (Gustavo Mendoza Lemus/Monterrey)

GUSTAVO MENDOZA LEMUS