14 de febrero de 2013 / 11:02 p.m.

Ciudad de México • En terrenos de una planta farmacéutica, ubicada en la delegación Miguel Hidalgo, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recuperaron dos entierros de más de 500 años de antigüedad, así como restos cerámicos.

Ante la posibilidad de que en el área se hallen más elementos prehispánicos, la dependencia elaboró un proyecto de salvamento arqueológico próximo a emprenderse en el lugar.

Las excavaciones en la unidad Cervantes Saavedra de la empresa Bayer de México, representarán una oportunidad única para el conocimiento sobre los asentamientos precolombinos al poniente de la Cuenca de México, zona que en aquella época debió estar fuertemente poblada dada la fertilidad de sus suelos, informó la arqueóloga Janis Rojas Gaytán.

Los hallazgos en el predio de la Colonia Granada se registraron luego de que trabajadores cavaran una zanja de 80 cm de ancho, 10 m de largo y 2 m de profundidad, en el terreno donde se construirá un edificio corporativo.

La empresa dio a conocer de manera responsable los descubrimientos, lo que permitió que el asunto fuera atendido por personal de las direcciones de Salvamento Arqueológico y de Antropología Física, el cual procedió, como una primera acción, al rescate de las osamentas y restos de cerámica, entre octubre y noviembre pasados.

De acuerdo con el análisis de los materiales cerámicos, realizado por la arqueóloga Janis Rojas, éstos consisten principalmente en fragmentos de jarras, cajetes y molcajetes, entre otros, y corresponden a una secuencia de ocupación que abarca del periodo Preclásico (1200-400 a.C.) hasta el Posclásico Tardío (1350-1519 d.C.).

Esta secuencia, sin embargo, muestra dos periodos de ocupación importantes en esa área, la primera durante el Epiclásico (650-900 d.C.) y el segundo durante el Posclásico Tardío.

Las osamentas descubiertas datarían de este último periodo, el Posclásico Tardío. Los esqueletos se localizaron dispuestos en posición fetal dentro de una fosa, y corresponden a un individuo masculino y otro femenino, ambos adultos, que al momento de fallecer tenían 40 a 45 y 20 años de edad, respectivamente.

Dentro de la misma fosa se hallaron tres malacates pequeños (instrumentos para hilar) y una vasija que debieron ser depositados junto a los cuerpos inertes, a modo de ofrenda.

“Los tiestos cerámicos corresponden básicamente a los periodos Epiclásico (30%) y al Posclásico Tardío (70%). Para depositar a los individuos se removió la tierra y después se cubrió la fosa con la misma. Entonces, los restos de cerámica —aunque se les considera relleno—, señalan que el área ya estaba habitada”, indicó Janis Rojas.

Abundó que la acumulación de fragmentos cerámicos estaba inmediata al contexto funerario y por sus características, es posible que en este espacio se realizaran rituales.

Buena parte de los tiestos de jarras, cajetes y molcajetes, poseen pigmento rojo o son policromos, hay figurillas que representan tanto a deidades protectoras de los hogares, como las Cihuateteo, como a guerreros y animales que cumplían una función de acompañantes en la muerte, como los perros, o bien que representaban a dioses, caso de un mono que alude a Ehécatl-Quetzalcóatl. Además se recuperaron navajillas prismáticas de obsidiana verde.

Para la arqueóloga Janis Rojas, el salvamento arqueológico a efectuar en terrenos de la empresa Bayer de México (la cual ha brindado todas las facilidades para las labores arqueológicas), y que implicará excavaciones sistemáticas, será de suma importancia para comprender un poco más sobre la conformación cultural de la Cuenca de México en la época prehispánica.

Destacó que la superficie que hoy ocupa la colonia Granada, en la delegación Miguel Hidalgo, y otras más del poniente de la Ciudad de México, conformaban una llanura aluvial, de modo que sus tierras eran fértiles por los sedimentos arrojados por el agua de lluvia que bajaba de la Sierra de las Cruces y las corrientes del Lago de Texcoco.

Redacción 

Fotos: INAH