26 de julio de 2013 / 01:13 p.m.

Oaxaca• Julio César Montoya es un hombre de 54 años de edad, originario de Saltillo, Coahuila; perdió la memoria tras caer en el baño de la terminal de autobuses de primera clase de la capital oaxaqueña, hace cuatro años.

Durante meses deambuló, sin recordar, sobreviviendo, primero en la sala de espera, después en los andenes y más tarde en el estacionamiento de la terminal, donde fue víctima de agresiones por parte de la policía.

Comió de la basura, padeció diferentes enfermedades de la piel, y no recuerda haber tenido higiene, hasta que fue rescatado.

Autoridades médicas del ayuntamiento de la capital le diagnosticaron esquizofrenia y lo sometieron a un tratamiento integral psicológico.

Logró recuperar la memoria, y regresó a su hogar, a su pueblo y estado natal, desprendiéndose de su pasado, con la esperanza ahora de tener una nueva vida al lado de su familia.

Otro caso es el de Lucio Hernández Osorio, originario del poblado indígena de Santa Cruz Tepetotutla, perteneciente al municipio de San Felipe Usila, ubicado en los límites de Oaxaca con Veracruz.

Hace siete años llegó a la capital oaxaqueña, deambuló por sus calles, porque padecía un daño cerebral desde su nacimiento.

Recibió ayuda médica y aceptó vivir en el albergue municipal, donde dice tener grandes amigos, además de recibir sus alimentos y tener ahora el cargo de intendente de limpieza.

Otro caso es el de Yepes Rustrían, quien sufrió de psicosis tóxica con daño cerebral orgánico, quien tras 20 años de vivir bajo un puente y en un basurero, decidió regresar a vivir con sus familiares.

El gobierno de la ciudad reportó que ha rescatado a más de una decena de vagos, indigentes y pordioseros que deambulan por las calles, y los ha reintegrado a su vida social y productiva mediante un innovador programa de psiquiatría comunitaria, financiado por donaciones privadas y extranjeras.

La estrategia comenzó con la realización de un censo y padrón de personas con alguna enfermedad mental, principalmente esquizofrenia, retraso mental, pérdida de memoria y farmacodependencia con situación de calle, Fueron atendidas de manera paulatina, en albergues y clínicas médicas, lográndose la rehabilitación de la mayoría.

La presidenta del DIF-Municipal, María de los Angéles Martínez, dijo que al menos 40 las personas se han podido rescatar de las calles, de las cuales tres regresaron a su núcleo familiar, 15 radican en los albergues y 22 más continúan con su tratamiento médico.

Explicó acerca de quienes no son originarios de Oaxaca, sino de otros estados, se tuvo contacto con los DIF estatales y municipales de sus respectivas demarcaciones, a donde se les canalizó.

Detalló que algunos de los pacientes han sido capacitados en algún oficio que les permita tener un empleo y poder ganarse la vida de manera decorosa. Mencionó el caso de Lucio, a quien se le apoyó para que pudiera montar un huerto familiar.

Dijo que también se trabaja con los niños de calle y se ha logrado rescatar a un gran mayoría, de los cuatro mil 200 censados. Ninguno de los que se ha encontrado es huérfano.

Con acciones integrales, se trabaja para evitar que sigan explotados en labores callejeras, como limpia vidrios, boleros y vende chicles.

En tanto, el alcalde de la capital oaxaqueña, Luis Ugartechea, afirmó que a diferencia de otros gobiernos que solo sacaron de las calle a los pordioseros y los mandaron a otro lugar, “en esta administración les hemos ofrecido un trato digno, decoroso, para respetar sus derechos humanos”.

Aseguró que el retiro de las personas abandonadas y solitarias, no obedece a un tema de limpieza de calles, porque no es un problema estético, sino que verdaderamente estas personas recobren su dignidad humana y puedan reincorporarse a la sociedad y a sus familias, prioritariamente.

ÓSCAR RODRÍGUEZ