18 de julio de 2013 / 12:55 a.m.

San José • Autoridades del Sistema Nacional de Áreas de Conservación de Costa Rica (Sinac), rescataron hoy a cinco serpientes venenosas que estaban ocultas en un paquete con ropa y que iban a ser enviadas como contrabando a Venezuela.

Los reptiles, de la especie Bothriechis schlegelii, conocida como bocaracá, estaban escondidos en los forros de un suéter de cuero y dentro de cuatro pares de medias de hombre, según confirmaron fuentes oficiales.

La alerta la dieron los empleados de la empresa de correo aéreo que debía hacer el envío, quienes solicitaron la presencia de funcionarios del Sinac para examinar el paquete, pues una de sus trabajadoras sintió una punzada al manipular el paquete la semana anterior.

Cuando los agentes del Sinac llegaron hoy a las oficinas de la empresa encontraron a una serpiente ya muerta y las otras cuatro en "condiciones regulares".

La identidad del remitente del paquete no trascendió y quedó en manos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), pues la ley de protección de Vida Silvestre sanciona el comercio ilegal de estas especies.

En Costa Rica es permitida la reproducción y exportación de este tipo de serpientes pues son utilizadas en laboratorios para fabricar suero antiofídico, pero bajo regulaciones.

El sospechoso de intentar enviar a estos animales como contrabando puede ser condenado hasta con tres años a la cárcel de acuerdo con la legislación local.

Jorge Hernández, funcionario del Sinac, dijo al diario electrónico nación.com que serpientes como esa tienen un precio en el mercado internacional que ronda los 100 dólares por individuo, pero hay otras especies que pueden ser valoradas hasta en mil dólares cada una.

Las autoridades ambientales confirmaron que las cuatro serpientes que sobrevivieron presentan un cuadro severo de deshidratación, por lo que fueron llevadas a un centro especializado, donde estarán en cuarentena a la espera de su recuperación y posteriormente serían liberadas en su hábitat natural.

Para Hernández, la trabajadora que recibió la mordida tuvo suerte, pues la serpiente no le inyectó veneno, pues sin la atención adecuada el veneno de estos animales es mortal.

Hace casi seis años en la misma empresa de envíos se detectaron, dentro de un oso de peluche, trescientas ranas muertas de diversas especies silvestres.

 — EFE