4 de febrero de 2013 / 02:03 p.m.

Monterrey.- El ilustrador y escritor francés Golo retomó el legado y el genio de B. Traven, un ser tan enigmático como huidizo, de quien los registros son tan inciertos, como su multiplicidad de personalidades. Y una novela gráfica es el resultado de su pasión por este autor: B. Traven, retrato de un anónimo celebre (Sexto Piso, 2012).

Lo cierto es que al escritor lo podemos conocer desde la perspectiva de Golo, quien partió de la fascinación y la veta del personaje, que se dice nació en Chicago el 3 de mayo de 1890, o pudo ser en San Francisco el 25 de febrero de 1882, o quizás en la misma fecha, pero en Schwiebus, Alemania, y que tuvo un paso importante por México, donde murió.

“"Por eso quería llamar el libro: B. Traven, retrato de un anónimo celebre. Quería hacer un retrato como un pintor, pero con palabras y dibujos. Lo cierto es que es un trabajo largo, meticuloso, solitario”".

La vida de Traven influyó en la forma de trabajar los trazos:

“"Yo consideré desde el principio que tenía que hacer salir el rostro de Traven de las sombras. Al buscar todo lo que se había escrito sobre este hombre, me encontré que por su naturaleza enigmática iba a tener más un perfil desenfocado. Entonces pensaba que era importante destacar al ambiente en el que B. Traven vivió”".

Su contacto con el autor se dio gracias a que un amigo le obsequió El barco de los muertos. Después leyó El tesoro de la Sierra Madre, Gobierno, La carreta, “"todo lo que podía encontrar en Francia. Años después descubrí a Marut (uno de los seudónimos de Traven), gracias a otro amigo que traducía entonces sus escritos en francés. Todo eso lo dejé madurar como un vino, y un día pensé que había que hacer algo con todo ese material”".

Golo considera a Traven un autor de su época, “"no tanto como misterio, sino que como un hombre que luchaba contra los monstruos de su época: la Guerra Mundial, una sociedad basada en el dinero y el control policial, entre otras cosas"”.

El papel que jugó Traven en México, donde se menciona vivió de 1924 a 1969, desde luego representa dentro de la obra de Golo un parte a destacar y que representa el enfoque que como ilustrador lo dio a ese considerado choque de mundos.

“"Al llegar a México, Traven nos da testimonio de que descubrió un nuevo mundo, otras civilizaciones, otras culturas. Se sintió a gusto en este nuevo mundo, porque pudo seguir sus ideales de libertad y humanidad, cuando la vieja Europa sólo le ofrecía los desastres de la guerra, la condena a muerte, la cárcel, un pasaje desolador”".

Y para pintar ese mundo, el autor necesitaba mucha documentación, tanto escrita como iconográfica, “"fue un trabajo de ida y vuelta entre biografías de Traven, extractos de su diario y por supuesto de sus novelas, fotos y documentos"”.

El ilustrador comenta que también necesitaba la experiencia con el país de adopción de Traven, México, “"que yo no conocía más que a través de libros, películas, canciones y amigos mexicanos encontrados en París o Barcelona.

Para seguir, y tener la capacidad de dibujar esta novela, el autor tuvo que andar en las calles del DF, descubrir los mercados alrededor de Oaxaca, se perdió “"en la niebla de San Cristóbal, andar en la selva de Chiapas entre Ocosingo y Las Guacamayas. Me enamoré de este país y eso también era importante para entender a Traven"”.

Y abunda en los diversos seudónimos que usó Traven: “Yo creo que Traven desde el principio no tenía identidad (es decir papeles). Por eso se vio obligado a tener varias, y también debido a su posición política, su condena a muerte, le obligó a esconderse detrás de muchos seudónimos. Además él quería ser conocido por su obra y no por él”.

Nuevos aires

-Golo forma parte de la creciente aceptación de la novela gráfica como un género literario con prestigio, que complementa la investigación y la técnica del trazo.

“"Siempre he leído historietas dibujadas. Es un modo de expresión que me cae bien, me parece natural. Pienso que se puede hacer todo con este medio. Cada quien puede inventar su propia manera de expresarse, tener su estilo propio. No creo que sea un modo de expresión débil, vulgar o limitado, como dicen algunos"”.

El artista expresa que el equilibrio debe venir del hecho que realmente puede llenar espacios entre lo escrito y los trazos, que va más allá de la percepción que se tiene de meros dibujos.

“"No pienso que la novela gráfica sea una novela ilustrada, sino que es una novela escrita con palabras y dibujos. El dibujo en la novela gráfica se complementa con otro tipo de escritura, con su vocabulario, su gramática, su propio mundo. Cuando yo realizo una novela gráfica, los diferentes elementos me vienen de manera simultánea: diálogos, situaciones, descripciones"”, señala.

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ISRAEL MORALES