14 de junio de 2013 / 03:23 p.m.

 El papa Francisco y el nuevo líder de los anglicanos a nivel mundial admitieron profundas diferencias sobre temas que van desde los derechos de los homosexuales hasta el sacerdocio femenino, pero prometieron buscar la unidad al reunirse el viernes por primera vez desde que ambos asumieron en marzo.

La relación entre las iglesias Católica y Anglicana ha sido tensa durante años, en especial por la ordenación anglicana de mujeres como sacerdotes, y el encuentro en el Vaticano fue considerado como una oportunidad para reducir esas tensiones.

Al dar la bienvenida al arzobispo de Canterbury, Justin Welby, en el Vaticano, Francisco instó a los cristianos a trabajar conjuntamente para proteger las "bases de la sociedad", como el respeto a la vida humana y a la institución de la familia basada en el matrimonio.

Francisco fue declarado como líder de los mil 200 millones de católicos que hay a nivel mundial el 19 de marzo, tras la renuncia de Benedicto, y apenas dos días antes de que Welby reemplazara oficialmente a Rowan Williams al frente de la Comunión Anglicana y sus 80 millones de fieles.

Welby dijo el viernes que esperaba que la proximidad de las dos asunciones de los líderes "funcione como reconciliación del mundo y la Iglesia", aunque también admitió dificultades.

"El viaje es desafiante y no podemos ignorar que existen diferencias sobre cómo hacemos influir la fe cristiana en los desafíos que plantea la sociedad moderna", sostuvo.

La ordenación de mujeres anglicana es un tema polémico entre las dos iglesias. El Vaticano se opone con firmeza al sacerdocio entre mujeres e intentos del antecesor de Francisco, Benedicto XVI, por reconquistar para el catolicismo a quienes se alejaban de los anglicanos han causado más fricción.

En el 2009, Benedicto decretó que los anglicanos que sentían que su Iglesia se había vuelto demasiado liberal podían encontrar un hogar en el catolicismo en una jerarquía paralela que les permite mantener algunas de sus tradiciones, como partes de la liturgia anglicana y el libro de Oración Común Anglicano.

La reapertura de puertas a los anglicanos fue uno de los pasos más inteligentes del Vaticano desde que el rey Enrique VIII rompió relaciones con Roma y se colocó como líder de la nueva Iglesia de Inglaterra en 1534.

El Papa Francisco dijo el viernes que estaba seguro de que la decisión ayudaría al mundo católico a apreciar y entender mejor las tradiciones espirituales y pastorales de la comunidad anglicana.

Welby, ex ejecutivo de la industria petrolera, ha heredado una Iglesia dividida por asuntos como los derechos de los homosexuales y las mujeres obispos. El jefe de la Iglesia Anglicana está en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo pero favorece el sacerdocio femenino, y se encuentra en medio del fuego cruzado entre clérigos liberales y conservadores.

Welby, un pragmático endurecido por años de trabajo como negociador de crisis en Africa, es considerado un líder más sensato que su predecesor. Se trata de una imagen similar a la de Francisco, quien llevaba una vida ordinaria y cercana a los pobres como arzobispo de Buenos Aires.

El viernes, ambos hombres coincidieron en la necesidad de que los cristianos ayuden a los pobres y promuevan la justicia social y la paz.

Reuters